Víctor Salas



Víctor Salas

La inflación llegó fuerte y tempranamente a Chile (abril de este año) y se ubicó en niveles de dos dígitos (10,5% anualizada), anticipándose a todas las proyecciones que esperaban esos niveles a mediados de año.

El gobierno de Boric enfrentará una situación económica con fuertes presiones inflacionarias (tales que, con el dato de febrero -0,3%-, se estima la inflación seguirá alta, pero ajustándose lentamente a la baja y que, anualizada, llegará alrededor de 8% en la mitad de este año) y, con perspectivas de un muy bajo crecimiento económico en los dos primeros años, tales que se estima un aumento del PIB anual que fluctuará alrededor del 2% al año, similar a la tasa de crecimiento promedio anual (1,94%) entre 2014 y 2019.

Está claro que este año la inflación en Chile seguirá en altos niveles, del orden el 7 al 9%, anualizada y que, si eso ocurre, entonces estaremos enfrentados a una fuerte acción del Banco Central de Chile, que sin duda alguna y siguiendo su conducta de los últimos años, aumentará la Tasa de Política Monetaria, TPM, para contener, a como dé lugar, las presiones inflacionarias.

El dólar observado abrió con una fuerte alza este lunes 20 de diciembre, llegando a 875,37 pesos por dólar mostrando la alta incertidumbre que significa para los mercados el formidable triunfo de Boric en la elección presidencial de este domingo 19 de diciembre de 2021, pero cerró en 846,64 pesos por dólar. Valor aún alto, que introduce presión en los precios de los bienes que importamos (50% de la carne de bovino y del trigo para el pan que consumimos, por ejemplo).

No está bien la economía chilena y lo que viene, podría ser peor.


El PIB crecerá fuerte este año (por recuperación), pero en 2022 crecerá muy poco, entre 2% y 2,5%. La inflación está alta, 6% y se mantendrá así, al menos hasta el primer trimestre próximo. El empleo ha avanzado en su recuperación, pero puede volver a altas tasas de desempleo el próximo año. Estos resultados pueden ocurrir por las condiciones de funcionamiento de la economía nacional e internacional y de las decisiones de políticas económicas que se adopten.


Presión de precios por IFE y retiros, dólar en aumento e incertidumbre política

Las medidas sanitarias aplicadas para controlar la pandemia del covid-19 finalmente han permitido iniciar la recuperación de nuestra economía

La inflación se está asomando como un problema importante para la economía chilena. En julio, los precios aumentaron en 0,8% y para fin de año se proyecta una tasa anual de 4,4%. Sin embargo, se debe tener cautela con este fenómeno, que es esencialmente temporal.

El país, al igual que el mundo entero, ha estado enfrentando una terrible pandemia desde marzo del año pasado. No era dable de esperar que un evento de salud pública como la expansión del virus COVID19 pudiera ser resuelto con las capacidades que tienen los servicios públicos del país para atender calamidades sanitarias. Y así fue. Por las características propias de este hecho, se ha tenido que improvisar y generar nuevos bienes públicos y ampliar las capacidades de los existentes para controlar esta pandemia, que tiene no solo dimensiones sanitarias sino también sociales, políticas y económicas.

La situación de alto crecimiento observada en abril y mayo está asociada con la expansión, de una sola vez, esporádica, del gasto privado, por el tercer retiro de los fondos previsionales, y con la expansión del gasto fiscal, por aumento de IFE, previo a los acuerdos del IFE universal de los Mínimos Comunes de junio.