Sr. Director:
Tras varios años de contracción, el mercado inmobiliario chileno comienza a transitar hacia una fase de normalización. En un escenario de mayor estabilidad macroeconómica y condiciones financieras gradualmente menos restrictivas, 2026 se perfila como un año de ajuste positivo, más que de expansión acelerada.
Las proyecciones de la Cámara Chilena de la Construcción apuntan a ventas cercanas a las 60 mil viviendas, niveles similares a los de 2019, junto con una reducción de los meses para agotar stock desde 27 a cerca de 20. No obstante, la recuperación seguirá siendo heterogénea: el mayor dinamismo se concentra bajo las 4.000 UF, mientras que en los segmentos sobre las 5.000 UF la absorción continúa más lenta y selectiva.
Desde el punto de vista del producto, la demanda privilegia unidades de menor metraje y ticket de entrada acotado (3.000 – 3.500 UF), con fuerte foco en conectividad y eficiencia. En paralelo, se observa un cambio estructural en los canales de venta, con mayor protagonismo de brokers inmobiliarios y procesos comerciales más digitalizados.
En financiamiento, si bien la banca mantiene criterios exigentes, comienzan a aparecer señales de mayor flexibilidad apoyadas en mejores velocidades de venta. El alto pie requerido sigue siendo una barrera relevante, consolidando el financiamiento del pie en cuotas como herramienta clave y manteniendo bajo observación al bono pie, cuya continuidad será determinante para sostener la demanda.
En síntesis, 2026 marcará un punto de inflexión hacia un mercado más disciplinado y selectivo, donde el foco estará en la correcta lectura del producto, el acceso al financiamiento y la ejecución eficiente, más que en el crecimiento por volumen.
Mariana Samarotto
Master Business Partner Capital Inteligente