Luis Riveros



Luis Riveros

Existe el popular dicho que expresa: “más vale por viejo que por diablo”, indicando que la experiencia representa un valor superior a la astucia aventurera que muchas veces domina en las decisiones públicas y privadas. Efectivamente, las “diabluras” parecen dominar a veces el campo de las decisiones públicas, aunque con resultados muchas veces impredecibles.

Priman tres aspectos esenciales en cuanto a la necesidad de una reforma política, para que ésta recuperar su efectivo rol como instrumento de expresión de las aspiraciones ciudadanas. Por eso hace bien que la discusión prevaleciente pueda tomar cuerpo, esperando que ella conduzca a decisiones más allá de los puros diagnósticos.

Nuestro país acaba de elegir nuevos gobernadores, un cargo empero que no está suficientemente definido en términos de sus funciones y de las diferencias de éstas con las de los delegados presidenciales. Los resultados pueden interpretarse de distintas formas de acuerdo a las lecturas políticas, especialmente en cuanto al apoyo obtenido por los distintos pactos y su proyección a las próximas elecciones presidenciales.

El mundo parece no percibir seriamente la amenaza que se despliega a partir de Ucrania y su enfrentamiento con la potencia Rusa. Probablemente se trata del proceso más peligroso de los últimos años, marcando una confrontación que alinea a superpoderes militares con un obvio despliegue hacia todo el mundo.

El deterioro de la situación de seguridad que experimenta México e los días presentes es notorio y marca un ritmo ascendente. 73 asesinatos diarios marca una especie de record mirando la experiencia de muchos otros países en materia de seguridad y las operaciones del crimen organizado.

El desgraciado evento climático que afectó de manera brutal a Valencia hace pocos días, se proyecta a un debate más profundo que tiene que ver con la política. Y es inevitable porque uno de los temas que rodean al evento se refiere a la pobre respuesta del Estado frente a la crisis material y humana que ha traído por consecuencia el mega temporal D

Lo ocurrido en días pasados en el Internado Nacional Barros Arana (INBA) no es sino una expresión extrema de lo que, desde hace tiempo, ha venido sucediendo en ese mismo colegio y en otros emblemáticos. En efecto, se ha hecho una noticia reiterada el que estudiantes lancen bombas molotovs desde sus propios colegios, atacando a carabineros, vehículos y transeúntes. Esto de por sí representa una violencia que no tiene ninguna justificación y que no puede ser amparada por una actitud permisiva de parte de las entidades educacionales. 

Nuestro país vive días de una alta y creciente tensión que se suma a un ambiente de incertidumbre sobre las reales capacidades de quienes están a cargo de las decisiones fundamentales en la república.

El proyecto sobre Financiamiento de la Educación Superior (FES) acomete dos objetivos que ameritaban tratamiento separado, en orden para focalizar la discusión y facilitar el trámite parlamentario. Objetivo 1: abordar el problema del CAE que se arrastra desde hace bastante tiempo y que ha creado cierto consenso en torno a la necesidad de finalizar con este mecanismo de financiamiento estudiantil.

A raíz de los detalles conocidos acerca de un pago (remuneración) efectuado por una universidad privada a una profesora de la misma se ha desatado toda una polémica. Y el argumento de muchos es que, al tratarse de una entidad privada, existe una total libertad para fijar el monto que considere más apropiado por los servicios prestados. Se ha aludido así a la libertad de empresa, esto es a su autonomía para fijar las remuneraciones en el nivel que a las partes envueltas les parezca más adecuado.