|
Alfredo Barriga |
En el último The Economist hay una historia sabrosa: la lucha a muerte entre tres empresas de IA por la dominancia. El 2026 será recordado como el año en que la inteligencia artificial dejó de ser un sector emergente para convertirse en el epicentro del capitalismo global. Tres figuras —Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk— protagonizan una pugna sin precedentes, donde se mezclan ambición personal, rivalidad ideológica y la mayor demanda de capital jamás vista en la industria tecnológica.
La declaración tiene de dulce y agraz. Hay varias materias importantes de consenso, pero no lo hay en algo que era clave: la gobernanza global vinculante, debido al rechazo de Estados Unidos, que subraya la tensión entre cooperación y soberanía tecnológica.
Desde que salió la declaración de Marco Rubio por la cual se suprime la VISA para entrar a Estados Unidos al Ministro de Transporte de Chile, junto con el Subsecretario de Telecomunicaciones y el Jefe de Gabinete, toda la discusión ha girado en el plano político: si se sabía o no de las advertencias de Estados Unidos a Chile acerca de la inseguridad de tener como proveedor a una empresa China subrogada al Gobierno chino. Pero poco se ha discutido sobre la seguridad en sí. ¿Se trata de algo real o simplemente Estados Unidos lo está poniendo de esa manera como parte de su guerra por la hegemonía tecnológica en América?
Puede ser un auge, una caída o una reacción violenta. Pero los dados están echados. Según The Economist, durante el año 2025 se invirtieron 400.000 millones de dólares en infraestructura para AI. Por lo tanto, de momento los que más han ganado son los proveedores de dicha infraestructura, por un lado, y quienes la usan para armar data centers, por otro. Se estima que se invertirán 7 billones de dólares para el año 2040. Nuevamente, los principales beneficiados en sus cuentas de resultados serán los proveedores de infraestructura (principalmente chips y data centers).
En noviembre del año pasado Mc Kinsey entregó un estudio que muestra la evolución del mundo corporativo entre 2005 y 2025, y que da fe de la increíble transformación que se ha producido por la llamada revolución industrial 4.0. Las cifras hablan por si solas.
Durante la campaña para elegir presidente, el equipo económico del presidente electo puso en la agenda un ahorro de gastos del Estado de 6.000 millones de dólares. Una y otra vez el mundo político se preguntó desde donde saldría ese ahorro. Con mi amigo Raúl Ciudad (ex presidente de ACTI) lo teníamos claro: mediante el uso de IA en los procesos del Estado.
El pasado miércoles 31 de diciembre el periódico El Mercurio publicó los resultados de un sondeo a más de 170 empresarios, ejecutivos y líderes de opinión acerca de diversas materias relacionadas con lo mejor y lo peor del año 2025. Uno de los temas sondeados fue el del concepto más repetido durante el año. Por primera vez, lo encabeza la inteligencia artificial, con un 38% de menciones.
Las ambiciones de China en materia de IA se formalizarán en el próximo plan quinquenal, el documento estratégico más importante del estado, cuya publicación está prevista para marzo de 2026. Las autoridades prevén un despliegue de la IA en tres etapas durante la próxima década
Según The Economist, el año 2026 será el año en que se verá el impacto real de la IA en el mundo (AI’s true impact Will become apparent in the coming year). Puede que sea un boom, una caída o una reacción.