Pymes: el valor de seguir construyendo incluso en tiempos difíciles

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Cada 27 de junio se conmemora el Día Internacional de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas, una fecha instaurada por las Naciones Unidas para reconocer el aporte que realizan millones de emprendedores y pequeñas empresas al desarrollo económico y social en todo el mundo.


Y aunque muchas veces hablamos de las pymes desde las estadísticas, esta fecha también invita a mirar algo más profundo. Me refiero al rol que cumplen en la vida cotidiana de los países y en la estabilidad de sus comunidades, porque las pymes no son únicamente unidades productivas o indicadores económicos, son también negocios que nacen desde la experiencia, desde una necesidad o desde una apuesta personal por salir adelante. Incluso desde personas que deciden emprender, aún sabiendo que el camino muchas veces será incierto. Eso, en un contexto económico actual, tiene un enorme valor.


Chile lleva varios años enfrentando un escenario complejo. Bajo crecimiento, aumento de costos, acceso más difícil al financiamiento, consumidores más cautelosos y un mercado cada vez más competitivo, factores que han generado presión constante sobre miles de pequeñas y medianas empresas.


La economía se ha vuelto más exigente para todos, pero especialmente para quienes emprenden, porque mientras las grandes compañías tienen mayores espaldas financieras para enfrentar períodos difíciles, las pymes viven muchas veces en una realidad mucho más frágil. Una baja en las ventas, un pago atrasado o un aumento inesperado de costos puede impactar directamente la continuidad del negocio y aún así, miles siguen levantando sus cortinas todos los días.


En Chile, las MiPymes representan más del 98% de las empresas activas del país y generan una parte muy importante del empleo formal. Pero además de eso, cumplen un rol silencioso que rara vez aparece en las grandes discusiones económicas: sostienen la vida cotidiana de las ciudades, los barrios y las regiones.


Son quienes mantienen activo el comercio local, los que generan oportunidades laborales cerca de las personas, los que conocen las necesidades de sus comunidades y muchas veces responden con una capacidad de adaptación mucho más rápida que las grandes estructuras.


También son espacios donde ocurre innovación, incluso aunque no siempre lleve ese nombre, porque innovar no es solamente desarrollar tecnología sofisticada, es también reinventarse para seguir funcionando, adaptarse a nuevos hábitos de consumo, encontrar soluciones con menos recursos o descubrir oportunidades donde otros sólo ven dificultades. Las pymes chilenas han demostrado una enorme capacidad para hacer todo esto.


Por eso es tan importante dejar de mirar a las pequeñas empresas únicamente desde la lógica de la sobrevivencia o la vulnerabilidad. Las pymes son actores fundamentales para construir un desarrollo económico más equilibrado, más cercano y más conectado con los territorios. Especialmente en regiones, donde muchas veces son quienes generan dinamismo económico, empleo y oportunidades reales de crecimiento local.


El desafío ahora es avanzar hacia condiciones que les permitan desarrollarse de mejor manera. Menos burocracia, acceso a financiamiento, digitalización, pagos oportunos, capacitación y mayores posibilidades de integrarse a cadenas de valor más sofisticadas, porque cuando una pyme logra crecer, el impacto no queda solamente dentro de esa empresa, también se fortalece el entorno donde opera.


En un momento donde Chile necesita recuperar confianza, dinamismo y capacidad de crecimiento, las pymes siguen demostrando que incluso en escenarios difíciles, todavía hay personas dispuestas a apostar, crear y construir.



Por María Elba Chahúan, Vicepresidenta y Fundadora de Unión Emprendedora

europapress