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Juan David Quijano |
En nuestros días, con frecuencia se observa que en lugar de reconocer a Dios como el fundamento moral de la familia y de la nación, se promueven ideologías que colocan al ser humano y sus deseos en el centro, fomentando, explícita o implícitamente, la idea de que una nación puede prosperar prescindiendo de Dios, lo que se refleja en leyes y políticas públicas diseñadas como si Dios no existiera, o incluso en abierta oposición a su voluntad. El resultado no es libertad, sino confusión moral, familias debilitadas, jóvenes sin rumbo y una sociedad cada vez más fragmentada, por eso el Salmo 127:1 expresa: “Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican”.
Los líderes y gobernantes están llamados a dar frutos visibles de integridad, ya que cuando esto no ocurre, su liderazgo se convierte en fuente de dolor, injusticia y corrupción. Este principio es reafirmado en Proverbios 29:2 al decir que: “cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra; pero cuando gobierna el impío, el pueblo gime.”
A muchos nos sorprende cómo ha cambiado nuestra sociedad en aspectos esenciales de la vida, sobre las cuales se pensaba que existía un alto grado de consenso, como son: el respeto a la vida, la concepción de la familia, el sentido del esfuerzo individual, la creencia en Dios y los valores cristianos, la autopercepción de género, etc.
Los líderes son responsables de guiar al pueblo en justicia y verdad, pero la falta de arrepentimiento y de un espíritu crítico frente a la decadencia moral, como la violencia, el robo, el abuso y la deshonestidad, no es solo indicativo de una conciencia adormecida, sino también, una señal de que la justicia podría estar siendo distorsionada.
Se dice que el momento de mayor oscuridad en la noche, es cuando se acerca el amanecer y que entre más oscura la noche, más brillan los astros.
Quisiera comenzar esta columna aclarando que el título no se refiere a una discapacidad física, sino a la ceguera intelectual, valórica o espiritual, especialmente de personas en posiciones de liderazgo y autoridad.
Alguien dijo que cuando no se tiene esperanza en el futuro, se deja de trabajar o construir en el presente.
Al iniciar este nuevo año no puedo dejar de pensar en cómo ha cambiado nuestro país y que a pesar de que en diversos sectores se habla de mayor justicia y seguridad, lo que vemos es justamente al revés,
Hace algún tiempo hablamos de la importancia de decidir correctamente, ya que, aunque somos dueños de elegir entre dos o más opciones, muchas veces no somos dueños de escoger las consecuencias de esa decisión; por ejemplo: si decido lanzarme a las líneas de un tren, antes de hacerlo soy dueño de esa decisión, pero una vez que me he lanzado ya no podré elegir sus consecuencias.
Hace algún tiempo hablamos de la importancia de elegir correctamente y dado que en pocos meses más tenderemos que votar “apruebo o rechazo” por una nueva Constitución, creo necesario insistir en ello.
Muchas de nuestras decisiones pueden tener consecuencias para toda la vida e incluso sin darnos cuenta, pueden afectar no solo a quienes nos rodean, sino a miles o millones de personas.