Germán Pinto



Germán Pinto

Tal como dice el dicho popular: no hay deuda que no se pague… y así ocurre con los beneficios que entrega la autoridad y que tienen calidad de renta. 

El estudio económico que la OCDE elaboró de nuestro país y que fue publicado el 4 de febrero recién pasado destacó la efectividad de las medidas económicas tomadas para enfrentar la pandemia del COVID-19 y también realizó una serie de recomendaciones para modificar el sistema tributario, el cual fue considerado como ineficiente para lograr la redistribución del ingreso y poder garantizar la adecuada protección de los sectores más vulnerables, conclusión que es sabida por todos.

El día 4 de febrero recién pasado fue publicado el último informe de la OCDE sobre la situación económica de Chile en relación a los efectos de la pandemia, como también una evaluación de nuestro sistema tributario y de las medidas que ha tomado la autoridad al respecto, el cual ha sido recibido con reverencial recogimiento por algunas personas que sacralizan las opiniones que esta importante organización internacional emite de nuestro país, dándome la idea que están revitalizado los dichos medievales, generando remozado “OCDE DIXIT”.

Preparándonos para una Operación Renta hemos podido apreciar los formularios que el SII ha preparado para recoger la ingente cantidad de información que la misma ley de “modernización tributaria” ha establecido. Uno de esos nuevos requisitos es la declaración del Capital Propio Tributario Simplificado para todo contribuyente acogido al régimen de Transparencia Tributaria señalado en el número 8 de la letra D del artículo 14 de la Ley sobre Impuestos a la Renta (LIR).

Ya estamos ad-portas de un nuevo proceso de declaración de Operación Renta y estamos apreciando la tremenda carga administrativa que va a conllevar, de acuerdo con el formato del nuevo formulario 22 de declaración de impuestos a la renta anuales y de las declaraciones juradas para los contribuyentes del Impuesto a la Renta de Primera Categoría.

El régimen de renta presunta nuevamente está en la mira del legislador para ser eliminada para lograr una mayor recaudación fiscal para lograr proveer al Estado de los fondos necesarios para cubrir las ingentes necesidades sociales que la población está solicitando y que alimentan los apetitos electorales de varios políticos

Siempre me ha llamado la atención la actitud criolla de copiar todo lo que se realizaba en el Santiago decimonónico, que muy bien retrató el autor nacional Daniel Barros Grez en su obra teatral “Como en Santiago” del año 1875.

En la celebración del Año Nuevo 2021 escuchamos constantemente: “que todo cambie” o “que todo sea mejor” con la ilusión que vivamos algo distinto a contar de este lunes 4 de enero. Sin embargo, mi columna de este primer lunes del año tiene el mismo tema que la columna que publiqué el primero lunes del año pasado.

El fin de año es un momento para hacer balances y, como buen contador, me permito hacer el correspondiente a mis columnas que Diario Estrategia ha tenido la amabilidad de publicar cada lunes.

Los organismos internacionales utilizan el concepto “costos de transacción tributarios” para determinar lo que cuesta logra el cumplimiento impositivo en un país, tanto para el contribuyente como para la autoridad fiscal para cobrar o fiscalizar, es decir, considera los costos de pagar y de cobrar tributos.