Germán Pinto



Germán Pinto

El próximo gobierno recibirá el país con un serio problema de caja: los ingresos tributarios no alcanzan y existen múltiples demandas sociales insatisfechas que seguramente serán reivindicadas con fuerza por las organizaciones sociales. Además, según lo informado el viernes por la tarde, en 2025 se registró un déficit estructural de 3,6% del PIB, es decir, el gasto permanente del Estado superó sus ingresos permanentes. Esto evidencia una situación fiscal grave que puede calificarse de emergencia si no se adoptan medidas oportunas.

La aplicación del IVA a las compras de bienes en el extranjero realizadas a través de plataformas digitales como Shein o Temu generó un intenso debate cuando comenzó a regir en octubre del año pasado. A este tema dediqué mis columnas del 29 de septiembre y del 27 de octubre, en las que comenté y proyecté los posibles efectos de esta medida.

Es interesante analizar las últimas declaraciones del futuro ministro de Hacienda, señor Jorge Quiroz, y observar cómo ha puesto el foco en el crecimiento del país, identificando con claridad tres ejes para alcanzarlo: mejorar las regulaciones, reducir la carga tributaria y realizar un ajuste fiscal profundo.

Ya he manifestado anteriormente mi opinión negativa respecto de la idea de unificar el Servicio de Impuestos Internos (SII), el Servicio Nacional de Aduanas (SNA) y la Tesorería General de la República (TGR), propuesta que ha sido planteada y replanteada con fuerza por destacados organismos gremiales y profesionales. Ya he planteado mis fundamentos teóricos, señalando como la Ciencia de la Administración postula que, en toda organización, debe existir una adecuada segregación de funciones, principio que suele graficarse como quien cobra no es quien registra. Llevado al plano de un país, ello implica que quien fiscaliza no debe ser quien recibe el producto de dicha fiscalización.

Quiero volver a comentar la idea – recientemente reavivada - de fusionar el Servicio de Impuestos Internos (SII), el Servicio Nacional de Aduanas (SNA) y la Tesorería General de la República (TGR) en un solo organismo. Mi objeción no es contra la consolidación por sí misma, sino contra la fusión de funciones heterogéneas. 


Desde hace ya algún tiempo —y con mayor fuerza en el debate reciente— se ha instalado la idea de fusionar el Servicio de Impuestos Internos (SII), el Servicio Nacional de Aduanas (SNA) y la Tesorería General de la República (TGR), bajo el argumento de mejorar la eficiencia en el uso de los recursos públicos, aumentar la eficacia en el combate a la evasión y corregir la vulneración de derechos que se ha constatado en la acción de estos organismos.

No crean que el título de esta columna es un error: refleja con fidelidad el problema que deseo abordar.

Hace algunas semanas, el Servicio de Impuestos Internos (SII) informó que detectó a 63 contribuyentes que omitieron declarar alrededor de 1,6 mil millones de dólares obtenidos en el extranjero y que, por lo mismo, serán fiscalizados. Paralelamente, se señaló que aproximadamente 25 mil millones de dólares corresponden a capitales chilenos formalmente declarados fuera del país y que sí han cumplido con sus obligaciones tributarias.

A fines de noviembre, el Servicio de Impuestos Internos (SII) publicó la Circular N.º 64 que fija su interpretación sobre las modificaciones incorporadas por la Ley 21.745 a la Ley sobre Impuestos a las Ventas y Servicios. Esta reforma crea un nuevo párrafo 7 ter, que establece un régimen especial destinado a quienes participan en ferias libres.

La semana pasada, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura llamó la atención sobre el notable avance de Perú en la exportación de productos agrícolas, desplazando a Chile en sectores que durante décadas fueron nuestras principales fortalezas como la uva de mesa, arándanos, hortalizas y paltas. Entre 2010 y 2024, nuestro vecino ha registrado un crecimiento promedio anual del 19,6%, muy por encima del tímido 6,8% que ha mostrado Chile en igual período.