Febrero no es solo el mes de las vacaciones: también es uno de los periodos de mayor transaccionalidad digital del año, impulsado por viajes, turismo y comercio electrónico, lo que abre una ventana crítica para el ciberdelito.
Según datos del Banco Central de Chile, correspondientes al segundo semestre de 2025, si bien las denuncias generales por fraude han mostrado una baja, los montos defraudados mediante tarjetas de crédito concentran cerca del 50% del total, mientras que el fraude en cajeros automáticos representa apenas un 3%, evidenciando un cambio estructural en el tipo de delitos financieros.
El aumento de modalidades como el card not present y la ingeniería social ha dejado obsoletos los modelos de seguridad basados en reglas estáticas. A esto se suma la modificación a la Ley de Fraudes durante 2024, que elevó los requisitos para la restitución de fondos y, al mismo tiempo, impuso una mayor carga operativa a las instituciones financieras, que hoy deben judicializar los casos sospechosos para frenar devoluciones indebidas. Este escenario ha convertido la gestión del fraude en un problema no solo tecnológico, sino también legal y operativo.
En este contexto, la inteligencia artificial predictiva deja de ser un complemento tecnológico para convertirse en un estándar operativo. Sistemas capaces de analizar comportamiento transaccional y señales biométricas en tiempo real permiten detectar anomalías en milisegundos, antes de que una operación sea autorizada, reduciendo el fraude sin añadir fricción al proceso de pago.
“La clave está en anticiparse sin interrumpir la experiencia. La IA bien implementada puede identificar una transacción anómala antes de que el usuario perciba cualquier riesgo, protegiendo su liquidez sin frenar el pago ni generar falsas alertas”, explica Lucas Souza, de Kuvasz Solutions, expertos en servicios de pagos digitales.
Este enfoque preventivo, integrado desde el diseño de los sistemas (shift-left), resulta clave para sostener la inmediatez de los pagos digitales sin comprometer su seguridad, especialmente en periodos de alta exposición como el verano.