Más likes, más views, más interacción. Pero ¿más crecimiento real?
Muchas marcas están entrando, a veces sin darse cuenta, en una dinámica peligrosa: optimizar contenido para el algoritmo en lugar de construir valor para el negocio. Cuando una marca necesita invertir cada vez más recursos para mantener niveles de engagement, vale la pena detenerse a reflexionar porque tal vez no estamos frente a eficiencia, sino frente a dependencia. Una dependencia muy similar a la de las personas: más likes, más views, más interacciones. Una especie de adicción silenciosa a los likes. No porque sea estratégico, sino porque el sistema lo exige.
Entonces nace la pregunta: ¿Esta misma lógica está empezando a dominar también a las marcas? Es lo que pasa cuando los likes se transforman en un objetivo, cuando el engagement se vuelve el principal indicador de éxito, cuando el resultado de una acción se mide por el performance del contenido y no por su impacto real en el negocio.
La construcción de marca -la que realmente genera crecimiento sostenible- opera en otra lógica: diferenciación, consistencia, significado. Variables que no siempre explotan en un dashboard semanal, pero que siguen siendo las que definen la preferencia y el valor en el tiempo.
Por eso, quizás este es el momento de hacer la pregunta correcta que no es si estamos midiendo bien, si no ¿estamos midiendo lo correcto? ¿Estamos optimizando para engagement o para crecimiento? ¿Para interacción o para preferencia? ¿Para performance o valor de marca?
Repensar la estrategia en redes sociales ya no es opcional; hay que redefinir qué KPIs importan realmente y, sobre todo, tener el criterio -y el coraje- para priorizarlos, aunque no sean los más inmediatos.
Porque al final, ni las personas ni las marcas crecen por la cantidad de likes que acumulan. Crecen por el valor que construyen.
Rodrigo Francischini
COO & Business director de TBWA\ Frederick