El primer ministro británico, Boris Johnson, ha avisado este jueves al presidente ruso, Vladimir Putin, de que se enfrenta a consecuencias "catastróficas" si da el paso y emplea armas quÃmicas en Ucrania.
En rueda de prensa en la sede de la OTAN tras la cumbre extraordinaria de los lÃderes aliados y la cumbre del G7, el lÃder británico ha asegurado que los dirigentes aliados viven este escenario "con horror", pero ha dejado claro que si Rusia inicia una guerra nuclear o quÃmica las consecuencias serán "severas".
"Hay que tener una respuesta ambigua, pero digo que será catastrófico para él (Putin) si hace esto", ha avisado Johnson, sin entrar a detallar el tipo de respuesta que se encontrarÃa Moscú.
Después de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, haya pedido aviones y tanques para hacer frente a Rusia, que "utiliza sin restricciones todo su arsenal", el dirigente británico ha reconocido que "parece muy difÃcil" hacer llegar ese tipo de material.
Eso sÃ, Boris Johnson ha puesto el énfasis en que los aliados están mandando misiles antiaéreos y antitanque que permiten a los ucranianos protegerse de los bombardeos y la artillerÃa pesada rusa.
Del mismo modo, ha puesto en valor las medidas adoptadas hasta ahora por los aliados europeos enviando armas y ayuda humanitaria a Kiev y ha evitado criticar la falta de medidas de Europa en materia energética, al reconocer que la situación es diferente para cada paÃs.
MACRON: LA OTAN HA ELEGIDO NO IR A LA GUERRA
En su rueda de prensa tras la cumbre, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha insistido en que la OTAN ha elegido apoyar a Ucrania y frenar la invasión rusa "sin ir a la guerra".
En este sentido, ha defendido el esfuerzo de intensificar el envÃo de armas "pero con la lÃnea roja de no ser cobeligerante". Macron ha querido poner el acento en la cuestión alimentaria y ha propuesto a nivel del G7 un plan de seguridad alimentaria para paliar los efectos de la guerra sobre paÃses africanos, en particular del norte del continente, dependientes de los cereales que se producen en Ucrania y Rusia. (EUROPA PRESS)