El Consejo del Banco Central votó por la unanimidad de sus miembros por recortar en 50 puntos base a 2% la tasa de interés durante la reunión ce polÃtica monetaria celebrada este mes. Asà lo consigna la minuta de tal sesión publicada este lunes por el ente emisor. Además, en la oportunidad concordaron en que se podrÃa requerir una ampliación del estÃmulo monetario, lo que serÃa evaluado en las próximas Reuniones a la luz de la evolución del escenario macroeconómico.
De acuerdo al documento, hubo acuerdo entre los Consejeros que esta decisión era plenamente coherente con el análisis del IPoM, que arrojaba la necesidad de ampliar el estÃmulo monetario para asegurar la convergencia de la inflación. Al mismo tiempo, más allá de la magnitud del movimiento en esta Reunión, era un cambio coherente con las expectativas de mercado, que también anticipaban la necesidad de reducir la TPM. Por último, los Consejeros coincidieron en que una reducción de 50pb los dejaba en una posición más cómoda para evaluar el impulso monetario que se necesitarÃa en adelante.
Un Consejero estimó que, en ciertos aspectos, la opción de bajar 25pb se imponÃa a la de bajar 50pb. A su juicio, los grados de incertidumbre eran importantes, y asà como no podÃan descartarse escenarios más negativos, tampoco era posible descartar escenarios más positivos. En su opinión, la necesidad de rebajar la TPM con tanta premura se matizaba, porque la inflación habÃa comenzado a subir hacia la meta y el saldo de la cuenta corriente medido a precios de tendencia era elevado. Se agregaba que la probabilidad de un escenario algo mejor no era despreciable. La persistencia de la debilidad del consumo podrÃa desaparecer por el efecto de las mejores condiciones financieras, por el impacto de una masa salarial que crecÃa algo más que el consumo o por el probable aumento del consumo de los inmigrantes, una vez que comenzaran a consolidar su inserción laboral en Chile. Algo similar podrÃa ocurrir con la inversión, pues los antecedentes que brindaba el catastro de la Corporación de Bienes de Capital habÃan tendido a reforzar la idea de un mayor dinamismo de la inversión.
A su vez, todos los Consejeros coincidieron en que dado que no habÃa dudas de la necesidad de rebajar la TPM, la decisión pasaba más bien por aspectos tácticos y comunicacionales. Al respecto, todos los Consejeros concordaron en que la opción de bajar 75pb era compleja. Si se hacÃa con un sesgo neutro, se darÃan señales de certezas respecto de cuál era la magnitud efectiva del impulso monetario requerido, las que parecÃan incompatibles con los riesgos a la baja del escenario base. Varios Consejeros agregaron que una decisión de este tipo corrÃa el riesgo de generar interpretaciones polares: o bien podÃa transmitir un grado irreal de certeza en las proyecciones y decisiones del Consejo, o bien podÃa generar mayor incertidumbre, al alimentar interpretaciones de un grado mayor de vulnerabilidad de la economÃa chilena que la correspondiente. Esta última visión podrÃa exacerbarse si se tomaba la decisión de reducir 75pb con sesgo a la baja.
Parte importante del cambio en el escenario macroeconómico se debÃa a la evolución del escenario externo, donde las tensiones comerciales habÃan aumentado la incertidumbre global, el crecimiento se habÃa desacelerado en distintos paÃses y los volúmenes de comercio habÃan descendido. La persistencia y creciente complejidad de los conflictos, asà como el predominio de un mayor pesimismo en los mercados, hacÃan prever que el impulso externo en lo que restaba del año y buena parte del 2020 serÃa bastante inferior al considerado en el IPoM de junio.
Por su parte, en el segundo trimestre la actividad y la demanda interna habÃan crecido por debajo de lo esperado. Si bien parte de ello se habÃa debido a factores puntuales en algunos sectores, destacaba el menor avance del consumo y un deterioro de sus fundamentos, incluyendo el menor dinamismo del empleo asalariado privado y expectativas de consumidores que habÃan retrocedido respecto de comienzos de año. Si bien la inversión se mostraba algo más dinámica en el margen, ello se asociaba principalmente a los grandes proyectos mineros, mientras que el deterioro de las expectativas empresariales, la depreciación del peso y el mal desempeño de la bolsa llevaban a anticipar un crecimiento menor que el considerado previamente para este componente del gasto para el resto del año. Con ello, las mayores tasas de crecimiento del segundo semestre se darÃan principalmente por las bajas bases de comparación de 2018, y no por una reaceleración relevante de la economÃa. Esto implicaba una brecha de actividad que permanecÃa abierta por más tiempo. Todo esto ocurrÃa en un contexto en que la inflación total y subyacente seguÃa en niveles reducidos, en particular en su componente más ligado a dichas holguras.