Gonzalo Jiménez Seminario



Gonzalo Jiménez Seminario

Innovación y creatividad forman una dupla salvadora. Un recordatorio fue el reciente Día Mundial de la Creatividad y la Innovación creado por Naciones Unidas para promover el pensamiento creativo multidisciplinario que nos pueda ayudar a conseguir el futuro sostenible que queremos y tanto necesitamos. 

Más que “ser” por esencia, nos vamos construyendo y a medida que logramos o aprendemos algo, casi de inmediato (si es que no nos dormimos) aparece otro desafío. Esto más que una amenaza, es la constatación de la vida como un fluir de aprendizajes.

Hay días internacionales de muchos temas, pero el día de la felicidad merece una reflexión especial. No solo porque es relativamente reciente, solo el 2013 lo instauró Naciones Unidas para ser celebrado todos los 20 de marzo, sino porque reconoce el importante papel que desempeña la misma en nuestras vidas. Bután fue clave en lograr visibilizar esta mirada, desde principios de la década de 1970 este país reconoce el valor de la felicidad nacional por sobre el de los ingresos nacionales.

“Vacaciones en alerta”, esta parece ser una forma adecuada de describir este febrero. Los días cálidos y la posibilidad de algunos de alejarse de las rutinas de la ciudad, no alcanzan para la desconexión total. Es que hay demasiadas luces tintineando.

Nos merecemos lo mejor. Todos y todas. Por eso la invitación de habitar la incertidumbre, hecha por el Congreso del Futuro realizado la semana pasada, fue más que pertinente.

Hace más de dos siglos que la civilización industrial se instaló en el mundo y mito del progreso material y crecimiento económico hoy tiene supremacía. Sin embargo, no es suficiente y las distintas crisis que estamos viviendo en el planeta lo dejan en evidencia. También resulta claro, que ningún esfuerzo parcelado entregará resultados: la crisis climática va de la mano de la pandemia, y las crisis sociales y políticas conforman un entretejido y arrastran a la economía.

Antes de que comencemos a hacer lista de propósitos para el nuevo año, propongo que busquemos cerrar bien el 2020.

En tiempos de crisis quedan en evidencia nuestras debilidades. Según, Warren Buffet cuando baja la marea descubrimos quiénes se estaban bañando desnudos. Por suerte, y valga la ironía, también vemos nuestras mayores fortalezas. Para mirarnos con estos nuevos ropajes, pero, sobre todo, hacer nuevas distinciones que posibiliten los cambios, las paradojas son especialmente útiles.

Aunque los listados de “tips” son siempre excesivamente simplificados, sí tienen el poder de rescatar en pocas palabras algunas ideas centrales. Si el viento sopla a nuestro favor, estos énfasis pueden tener la “suerte” de quedarnos resonando en este mar de información que navegamos y luego quedar motivados a profundizar.

Hoy 5 de octubre celebramos el Día Internacional de las Familias Empresarias. Esta iniciativa surge de la necesidad de relevar el valor que constituyen las empresas familiares para la sociedad y generar espacios para compartir aprendizajes y buenas prácticas. En Chile, el reconocimiento de esta categoría empresarial se la debemos a Sven von Appen y a su familia que auspiciaron el primer centro de empresas familiares de Latinoamérica y quinto del mundo, y a mis colegas Victor Kullmer y Jon Martínez, quienes le dieron vida. Desde esa inspiración, los invito a derribar cinco nocivos mitos sobre las familias empresarias.