Gonzalo Jiménez Seminario



Gonzalo Jiménez Seminario

Aunque los listados de “tips” son siempre excesivamente simplificados, sí tienen el poder de rescatar en pocas palabras algunas ideas centrales. Si el viento sopla a nuestro favor, estos énfasis pueden tener la “suerte” de quedarnos resonando en este mar de información que navegamos y luego quedar motivados a profundizar.

Hoy 5 de octubre celebramos el Día Internacional de las Familias Empresarias. Esta iniciativa surge de la necesidad de relevar el valor que constituyen las empresas familiares para la sociedad y generar espacios para compartir aprendizajes y buenas prácticas. En Chile, el reconocimiento de esta categoría empresarial se la debemos a Sven von Appen y a su familia que auspiciaron el primer centro de empresas familiares de Latinoamérica y quinto del mundo, y a mis colegas Victor Kullmer y Jon Martínez, quienes le dieron vida. Desde esa inspiración, los invito a derribar cinco nocivos mitos sobre las familias empresarias.

Gracias a la pandemia volvemos a constatar lo esencial de la inversión en investigación y desarrollo (I+D). Recordemos que, entre los países miembros de la OCDE, el promedio del PIB destinado a I+D en Chile siempre es de los últimos en la lista. Estos temas país son primordiales para impulsar la economía y la sociedad, especialmente cuando a la clásica fórmula le sumamos la “I” de Innovación. En el presente delineamos nuestro futuro

Ante la crisis multidimensional que vivimos, muchos directorios y altos cargos de administración de las empresas están eficientemente reaccionando a las urgencias. Esto es necesario pero totalmente insuficiente. Hoy necesitamos que los gobiernos corporativos anticipen y generen movimientos desde nuevos modelos mentales. 

Las buenas historias tienen el poder de crear mundos y compartir aprendizajes. Esta es la historia entre un río y un puente hondureño y fue contada por Prakash Iyer, en la edición de mayo de la revista BusinessWorld. El puente era magnífico: casi 500 metros de largo, construido con tecnología japonesa de punta para soportar las peores condiciones climáticas como tormentas y huracanes. ¿El río? Su nombre es Choluteca.

Co-inspirar puede ser considerada una acción revolucionaria. En una de sus acepciones iniciales, inspirar implica traer aire a los pulmones, por lo tanto, cuando inspiramos profundo renovamos la vida y la energía de nuestro ser. El segundo significado apela a sugerir ideas o sensaciones que potencien el ánimo creador de los otros. Ahora, si esa inspiración es mutua -yo te inspiro y tú me inspiras- esa complicidad creativa se multiplica al infinito. 

Es posible ver oportunidades pese a las proyecciones al alza de pobreza, desempleo, mortalidad infantil, violencia de género y otros dolores de la humanidad que el COVID-19 nos deja. Como dice el clásico refrán: “No hay mal que por bien no venga” y lejos de ser un consuelo simplón o de creer que todo mal produce un bien, podemos trabajar para que de lo negativo surjan cosas mejores.

Más allá de trajes de colores y particularidades físicas, los bufones de todos los tiempos tienen una característica que necesitamos para enfrentar esta crisis: el sentido del humor como herramienta para decir lo que otros no se atreven. “Los bufones son creativos, innovadores, flexibles, y desafiantes – estas calidades están en el corazón de su ser, y el humor es a menudo simplemente la envoltura que ellos usan para disfrazarlo y hacerlo aceptable”(Fools Are Everywhere: The Court Jester Around the World By Otto, Beatrice K.) 

Tres de cada cuatro empresas en Chile están a cargo de familias empresarias. Para ser más precisos el 78% según el estudio hecho por el Centro de Familias Empresarias Jaime Said de la UDD (autores: Jiménez, Arriagada, Mandakovic y Echeverría). Por lo tanto, son principalmente empresas familiares las que están viviendo la más grande crisis sanitaria que tengamos memoria.

La declaración de pandemia por la OMS desató una escalada de acciones que intentan frenar la propagación del coronavirus de manera que la atención en los hospitales no colapse. Muchos de nosotros podríamos contagiarnos, pero la mayoría estaremos bien.