Francisco González Pizarro



Francisco González Pizarro

Actualmente, muchas organizaciones entienden que el bienestar de las personas no es un beneficio adicional, sino un elemento esencial para alcanzar un crecimiento sostenible. En este contexto, fomentar un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal se ha convertido en una estrategia que genera impactos positivos, tanto para los colaboradores como para las empresas.


¿Sabía usted que la frustración es una de las emociones más comunes en el ámbito del trabajo? ¿Y que las metas que parecen inalcanzables, así como el exceso de trabajo, la falta de reconocimiento o los conflictos con compañeros, pueden hacer que una persona experimente desmotivación e incluso cuestione su desempeño en la organización donde se desenvuelve? 

Pasar gran parte del día trabajando, cumplir metas, responder correos a toda velocidad y resolver problemas de último minuto debería, al menos, venir acompañado de una palabra simple como es “gracias”. Sin embargo, no siempre esto ocurre.


Sin duda, la entrada en vigencia de la jornada laboral de 42 horas semanales plantea un reto relevante para las organizaciones y sus colaboradores, como lo es lograr más y mejores resultados en menos tiempo.


El outsourcing, conocido también como externalización de servicios, es una estrategia organizacional mediante la cual una empresa decide delegar en terceros la ejecución de determinadas funciones o procesos que no forman parte central de su operación. En lugar de asumir internamente estas tareas, las organizaciones optan por contratar proveedores especializados que se encargan de desarrollarlas con mayor eficiencia, experiencia y conocimiento técnico. 


Durante décadas, el título universitario fue el principal pasaporte al mundo laboral. Representaba no solo conocimiento, sino también disciplina, estatus y una cierta garantía de calidad profesional. Sin embargo, ese paradigma está cambiando. Hoy, cada vez más empresas están adoptando un enfoque “skills over degrees”, priorizando lo que una persona sabe hacer por sobre el diploma que posee. Este giro no es casual, sino el reflejo de transformaciones profundas en la economía, la tecnología y la forma en que aprendemos.

En el contexto del Mes de la Mujer, se vuelve especialmente relevante reflexionar sobre los avances y desafíos pendientes en materia de participación laboral femenina. La empleabilidad- concebida como la capacidad de una persona para acceder a un empleo, mantenerse activa en el mercado, proyectar su carrera y adaptarse a las transformaciones del entorno productivo- constituye hoy un factor decisivo para el crecimiento económico y la equidad social. 


La búsqueda de empleo no admite la improvisación, pues es un proceso que requiere orden, constancia y una estrategia bien definida. En esencia, encontrar empleo es un trabajo en sí mismo. Es decir, demanda planificación, disciplina y metas claras. De lo contrario, es fácil caer en la frustración o extender el proceso más de lo necesario.


En los últimos años, especialmente al alero del crecimiento de startups y empresas tecnológicas a nivel global, ha comenzado a tomar fuerza en algunos países desarrollados una figura poco tradicional dentro de las organizaciones. Se trata del Chief Happiness Officer (CHO) o Director de Felicidad.


Evaluar estos elementos de manera integral permite tomar decisiones informadas y alineadas con el bienestar y las metas profesionales de cada persona.