Quimsacocha Pulmón Hídrico amenazado por el extractivismo

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Félix S. Pilay Toala


Desde una perspectiva comprometida con el bienestar humano, se observa con creciente preocupación la intencionalidad gubernamental de convertir a Quimsacocha, que es un área protegida y una de las zonas de recarga hídrica vital de la provincia del Azuay en Ecuador, en un centro minero de gran y baja escala. A pesar de las rimbombantes promesas de progreso y desarrollo, la evidencia científica y técnica demuestra que la minería metálica en páramos como este, representa una amenaza seria e irreversible para las fuentes del líquido vital.


Quimsacocha es, en definitiva, el pulmón hídrico que da vida a los habitantes del Azuay, se encuentra ubicada en plena zona de páramo del Macizo del Cajas, en este lugar se origina o nacen los ríos esenciales para Cuenca y la región y entre ellos se cuenta el Tarqui, Tomebamba, Machangara, Norcay y el Yanuncay. Por su parte, la Empresa Pública ETAPA alertó que esta área es altamente sensible ya que no solo regula y filtra el agua, sino que cada segundo que fluye desde allí es esencial para el consumo humano, la agricultura, el consumo animal y el frágil ecosistema de la zona.


Expertos coinciden en señalar que este lugar tiene un especial valor hídrico y ecológico del páramo, por lo que, cualquier intervención extractivista se convierte "ipso facto" en una operación de alto riesgo, ya que los suelos volcánicos de Quimsacocha, que son muy ricos en sulfuros, favorecen la generación de drenaje ácido que moviliza metales pesados hacia los diferentes afluentes y cuencas de ríos que se encuentran en la zona.


Se advierte que la explotación y exploración minera en aquel lugar es altamente peligrosa para la salud pública, pues, esto provocaría la acumulación de metales pesados los cuales, al combinarse con el agua y al ser consumidas, podría provocar graves e irreparables enfermedades, como cáncer de piel, vejiga y pulmones, daños renales e incluso Alzheimer, esto tomando como referencia la experiencia de otros países en donde el extrativismo ha estado presente, como en Guatemala o Pascua Lama entre Chile y Argentina. Según información se sabe que existen comunidades enteras que han sufrido envenenamiento y graves impactos sanitarios.


El acceso a la información que ahora se tiene, permite acceder a experiencias de otras naciones del planeta que ilusionados por la narrativa de los gobiernos de alcanzar mayor bienestar abriendo las puertas al extrativismo, se encontraron con irreversibles temas de salud. Existe información que aseguran que las empresas mineras canadienses están manchadas por terribles desastres.


Caso Marcopper en Filipinas, en donde la liberación de millones de elementos tóxicos, contaminó el agua y condujo a la evacuación masiva de las comunidades, después de la contaminación del agua y los cultivos y se sabe que los ríos y afluentes quedaron inservibles.


Caso Panamá, en donde miles y miles de ciudadanos salieron a las calles y paralizaron el país por varios días, para exigir que no se renueve en contrato de explotación a la minería First Quantum Minerals Ltd. de origen canadiense que por más de 26 años había explotado el cobre de manera ilegal y frente a las presiones sociales buscaba la renovación del contrato para seguir explotando el cobre por 20 años más y renovable por dos periodos adicionales. Bajo la consigna “el agua es vida, la minería es muerte” el pueblo hizo sentir su repudio a esta minería que había causado desastre al ecosistema.


Mount Polley, Canadá, en 2014, la ruptura de un muro de relaves, contaminó lagos y ríos, además de grandes reservas de agua potable que era utilizada para el consumo de los pueblos originarios y para la cría del salmón, situación que puso en jaque al ecosistema y a la población aledaña.


En Ecuador, el proyecto Loma Larga de la empresa minera canadiense, Dundee Precious Matals, que ha sido señalada a nivel internacional como entidad que irrespeta el ecosistema en donde explota las minas, y además actúa con total irrespeto y sin consentimiento de las comunidades.


Frente a esta grave situación de la minería, a nivel internacional, entidades como Mining Wactch de Canadá, alertan sobre lo que traería la minería agresiva de cielo abierto a grande y pequeña escala en los países en donde tienen reservas de minerales, sostienen que hay la posibilidad de violación a los derechos humanos, militarización de zonas rurales, Imposición de proyectos sin consulta previa y criminalización de la protesta a los ambientalistas.


Importante dejar en claro que los ecuatorianos de bien opuestos a la minería en Quimsacocha, no se trata que estén buscando frenar el desarrollo, sino más bien intentan salvaguardar los principios fundamentales consagrados en la Constitución, de un acceso al agua limpia, la precaución ecológica, los derechos de la naturaleza y de los pueblos originarios. El páramo no admite experimentos. Una falla, un drenaje ácido, una fisura, bastaría para contaminar los ríos de esta zona por generaciones. Los beneficios de proyectos como Loma Larga son temporales, los daños que se producen al ecosistema duran años o quizás se vuelven irreversibles, por tanto, la minería metálica en páramos como Quimsacocha no es una oportunidad; es un riesgo demasiado alto.


Es urgente un debate informado, la vida de Cuenca y de Azuay pende de Quimsacocha, convertir a este lugar en una minería es hipotecar el futuro de esta y futuras generaciones. Más cuando en una consulta popular celebrada en Cuenca el 7 de febrero de 2021, el 80% del pueblo se pronunció a favor de prohibir la minería en la zona. No hay donde perderse, solo hay que respetar la decisión democrática del pueblo en las urnas. “El agua no es mercancía, es vida. Y sin ella, no hay futuro”.



Félix S. Pilay Toala

Profesor Universitario

Escritor, Analista económico y político

Doctor (PhD), Economista, Magister en Administración Pública.

Presidente, RED ICALC, (Red de Investigadores Científicos de América Latina y el Caribe).

Director de la Revista Científica “RedCiencia360”

Pilayfelix071@gmail.com


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