Chile adhirió el 22 de septiembre al Escudo de las Américas. El texto no habla solo de narcotráfico: incluye revisar inversiones, asegurar cadenas de minerales críticos y privilegiar «proveedores confiables». Para un país que vende el 35,4% de sus exportaciones a China y el 16,7% a Estados Unidos, eso no es un detalle.
La oportunidad existe: aportamos el 68% del cobre que importa Washington, que aún estudia gravar el refinado con 15% desde 2027. El riesgo también: Argentina obtuvo un marco de US$130.000 millones con precio piso para su litio; nosotros, declaraciones sin cláusulas vinculantes.
Mi consejo: firmar seguridad y negociar minería por separado. Arancel cero permanente, financiamiento para refinar en Chile y ningún veto a la inversión legítima. Aliados, sí; subordinados, no.
Análisis de qué firmó Chile, en concreto
El 22 de septiembre de 2026 Chile pasó de observador a miembro pleno del Escudo de las Américas, la coalición que Donald Trump lanzó en marzo en Doral y que hoy agrupa a unos 15 gobiernos. La Cancillería lo presentó como un marco voluntario contra el crimen organizado: inteligencia compartida, análisis de datos, capacitación a Carabineros y PDI, y coordinación fronteriza con Argentina, Bolivia y Perú. El Presidente Kast insistió que no es un tratado y que no habilita operaciones militares extranjeras.
La declaración conjunta, sin embargo, tiene tres pilares: económico, seguridad y coordinación multilateral. El pilar económico que el comunicado oficial omitió compromete a explorar mecanismos de revisión de inversiones, proteger las cadenas de minerales críticos con fuentes «diversificadas y confiables», promover «proveedores confiables» en infraestructura digital y exigir que el capital que ingresa sea «transparente y verificable». En seguridad, identifica 25 organizaciones criminales y propone pedir una reunión de consulta bajo el TIAR, el tratado de 1947 cuyos artículos 6 y 13 permiten acción colectiva ante amenazas que no son un ataque armado. El ministro Barros dijo que la eventual coalición militar se decidirá en unos dos meses.
Ventajas para Chile y su impacto en los minerales críticos
Primero, posición negociadora. Chile provee el 68% del cobre que importa Estados Unidos y el 99,9% de ese envío son cátodos. Con una decisión pendiente sobre un arancel de 15% al refinado en 2027 y 30% en 2028, estar dentro del club da una mesa directa para blindar el cobre. Segundo, acceso a capital: el giro de Washington hacia la seguridad económica abre financiamiento público, compras de largo plazo y reservas estratégicas como Project Vault (US$12.000 millones). Tercero, seguridad real para la minería: el robo de cobre, la minería ilegal y el crimen en los corredores logísticos del norte son costos concretos que la cooperación en inteligencia puede reducir. Cuarto, credenciales: para fondos occidentales, operar en un país «aliado confiable» baja la prima de riesgo.
Riesgos y desafíos
El riesgo mayor es comercial. China es nuestro primer socio: US$65.332 millones de intercambio en 2025 (32,7% del total), contra US$33.908 millones con Estados Unidos. Compra la mayor parte de nuestro cobre y litio y refina, según la Agencia Internacional de Energía, cerca del 70% de 19 de los 20 minerales energéticos estratégicos. El embajador chino ya marcó posición: nunca han pedido a Chile «tomar partido». Si la revisión de inversiones se convierte en veto a capital chino, los compradores de nuestros concentrados y los socios de proyectos de litio, Tianqi mantiene cerca del 22% de SQM pueden reaccionar con los impactos económicos que sucederían.
El segundo desafío es institucional: nadie sabe aún quién hará el screening, con qué criterios ni con qué plazos. Un filtro opaco se suma a la permisología que ya frena la cartera de US$104.549 millones de Cochilco. Y el tercero es asimetría: hasta ahora Chile ha firmado una declaración (marzo), un memorándum sobre 13 minerales (abril) y Pax Silica (junio). Ninguno trae dinero ni precio piso.
Cuáles son las desventajas, peligros y la independencia
Las desventajas son tres: compromisos amplios sin contraprestación escrita; una etiqueta de alineamiento que puede encarecer la relación con Asia; y la puerta del TIAR, que traslada decisiones de seguridad a un foro donde el peso de Washington es dominante. ¿Se pierde independencia? En lo jurídico, no: la declaración no es vinculante y Chile puede retirarse. En la práctica, el margen se estrecha si aceptamos definiciones ajenas de «proveedor confiable» o de «inversión aceptable». La soberanía no se pierde al firmar; se pierde en la letra chica de la implementación.
¿Tendrá Chile oportunidades para desarrollar su minería?
Sí, pero solo si las exige y negocia bien. El Escudo puede ser la plataforma para lo que todavía no se ha conseguido: arancel cero permanente al cobre refinado, financiamiento para fundiciones y refinerías en Chile, contratos de compra de largo plazo para litio de los Salares Altoandinos y NovAndino, cooperación geológica para exploración y certificación de «origen confiable» para entrar a las cadenas de baterías y defensa de Estados Unidos. Argentina lo entendió: su marco incluye US$130.000 millones y precio mínimo al litio. Chile, con más cobre y más reservas de litio, obtuvo menos.
Algunas recomendaciones de inmediato
Separar carriles: seguridad, por un lado, minería y comercio por otro, cada uno con su propio acuerdo y contraprestaciones.
Convertir el MOU de 13 minerales en un acuerdo vinculante con arancel cero al cobre, financiamiento para refinar y offtakes de largo plazo. Esto no es opción para chile es una obligación de nuestras autoridades.
1. Ley de revisión de inversiones hecha en Chile: técnica, con plazos máximos, aplicada a cualquier origen y sin vetos por nacionalidad.
2. Blindar la relación con China: diálogo minero bilateral, cumplimiento estricto del TLC y mensajes claros a compradores de concentrado.
3. Consultar al Congreso antes de cualquier paso bajo el TIAR o la coalición militar.
4. Usar la cooperación en inteligencia contra el robo de cobre y la minería ilegal, donde el beneficio es inmediato.
5. Diversificar: India creció 43,6% en intercambio en 2025; Japón, Corea y la Unión Europea deben estar en la misma mesa.
6. Medir: balance comercial o un tablero público semestral con lo que Chile da y lo que recibe.
En conclusión, para firmar tratados y acuerdos internacionales requiere no solo de astucia sino sentido común teniendo como objetivo supremo el bien del país y su gente.
Dr. Manuel Viera Flores
Presidente de la Cámara Minera de Chile
CEO de Metaproject Group