Un estudio llevado a cabo por científicos de Brasil y de España ha mostrado que el deterioro relacionado con el envejecimiento comienza, en promedio, una década antes en este país sudamericano que en Europa, "lo que pone de manifiesto las disparidades sociales" existentes entre ambas localizaciones.
Este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada 'PLOS One', y entre cuyos autores se encuentra los miembros de la Universidad de Vic (UVic) y del Instituto de Investigación e Innovación en Ciencias de la Vida y de la Salud de Cataluña Central (IRIS-CC), Vinicius Rosa Oliveira y Eduard Minobes-Molina, ha concluido que, por tanto, estas diferencias "pueden perjudicar un envejecimiento saludable".
Tras estudiar a más de 30.000 personas mayores de 50 años, en concreto, 4.825 de Brasil y 25.978 de Europa, cuyos datos estaban ya incorporados en bases de datos almacenadas previamente, se ha observado que "los riesgos funcionales divergieron significativamente".
ANÁLISIS DE MOVILIDAD Y VITALIDAD, ENTRE OTROS APARTADOS
Así, en movilidad, este trabajo ha mostrado que la fuerza de agarre, que es la capacidad para apretar o generar fuerza con la mano, es un factor protector más robusto en Europa, mientras que la velocidad de la marcha ha expuesto un riesgo significativo de deterioro en las actividades básicas de la vida diaria (BADL, por sus siglas en inglés) en Brasil, con una razón de posibilidades (OR, también por sus siglas en inglés) del 16 por ciento.
En cuanto a la vitalidad, este estudio señala que la pérdida de peso mostró un riesgo significativo de deterioro en las BADL en los europeos -con un OR del 18 por ciento-, siendo en cognición la baja capacidad de memoria autopercibida un riesgo similar en ambas cohortes -con un OR del 23 por ciento en Europa y del 22 por ciento en Brasil-.
El apartado psicológico también ha sido analizado, y es que la depresión plantea un mayor riesgo independiente en Europa -con un OR entre el 67 y el 71 por ciento-, mientras que una autopercepción deficiente de la salud reflejó un mayor riesgo en el contexto brasileño -con un OR del 72 por ciento-.
Por último, se ha estudiado la función sensorial, en la que la discapacidad auditiva representó un mayor riesgo para las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (IADL, por sus siglas en inglés) en Brasil -con un OR del 27 por ciento-. Por su parte, la visual fue significativa únicamente en Europa -con un OR del 32 por ciento-.
Con todo, los investigadores han asegurado que la dependencia funcional en las IADL surge antes en Brasil, comenzando en el rango de edad de 60 a 69 años, mientras que en Europa el inicio de un riesgo significativo se produce una década más tarde. "Las limitaciones funcionales se concentran mayoritariamente en las personas con menor nivel educativo e ingresos, debido a la exposición prolongada a la pobreza y a una menor formación académica a lo largo de la vida", han señalado, para añadir que "estos factores aceleran la aparición de enfermedades crónicas y la consiguiente pérdida de funcionalidad".
Por ello, han sostenido que las estrategias de 'Atención integrada para las personas mayores' (ICOPE, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) "deben adaptarse a cada contexto social para promover un envejecimiento saludable y equitativo". A su juicio, "los patrones de envejecimiento globales son altamente heterogéneos, especialmente en contextos de diversidad socioeconómica".