La inteligencia artificial a no basta con mejorar la productividad: las empresas que están obteniendo un verdadero impacto en sus resultados son aquellas que han rediseñado su modelo de negocio para situarla en el centro de sus operaciones, con el auge del modelo 'AI-First'.
El informe 'The AI-First Operating System: A Blueprint for Operating and Business Model Innovation', elaborado por la consultora global Kearney y el Foro Económico Mundial, que puede descargarse desde la web del Foro Económico Mundial, pone de manifiesto cómo la IA se ha convertido en un reto de transformación empresarial y que, aquellas compañías que han concebido su operativa en torno a esta tecnología, son las que mayor impacto están logrando.
Este estudio, basado en el análisis de más de 50 empresas 'AI-First' y en más de 150 entrevistas, talleres y consultas con expertos, identifica un nuevo modelo operativo en el que se ha pasado del paradigma 'AI-Enabled' a 'AI-First', con empresas que están logrando mayor retorno de sus inversiones en IA.
El modelo se basa en que tanto las operaciones como la toma de decisiones y la creación de valor provocan un mejor rendimiento en ciclos de innovación más rápidos, escalabilidad con equipos reducidos y la creación de nuevos productos que se vuelven mejores con el uso, gracias a sistemas de aprendizaje continuo.
De hecho, los datos recabados muestran que el 82 por ciento de los responsables de la toma de decisiones ya utiliza IA semanalmente, aunque, con una inversión mundial que superó los 250.000 millones de dólares el año pasado, solo el 25 por ciento de las empresas afirman que "están teniendo un impacto empresarial significativo".
"Cada vez más personas utilizan asistentes de IA como ChatGPT, de OpenAI; Claude, de Anthropic; Gemini, de Google; o Copilot, de Microsoft. Es un primer paso importante, porque permite mejorar la productividad individual. Sin embargo, quedarse ahí apenas mueve la aguja de la cuenta de resultados", ha señalado el socio y responsable de IA en Kearney, José Cantera.
"Muchas empresas españolas ya han comenzado a incorporar estas herramientas, pero el reto ahora es mucho más ambicioso: conseguir que la IA deje de automatizar tareas aisladas y pase a operar procesos completos", mantiene Cantera sobre el giro que han de dar las organizaciones para sumarse a las que ya están logrando beneficios con lo llamado 'AI-First'.
El AI-First consta de cinco pilares, de los cuales el primero se identifica por situar la IA en la toma de decisiones, acelerar el aprendizaje y la optimización continua, mientras que el segundo consiste en la construcción de una base tecnológica adaptable (que tiene que ver con infraestructuras flexibles que evolucionen al ritmo de los avances en IA).
El tercero de los pilares es el rediseño de las operaciones en torno a la inteligencia, lo que conlleva el replanteamiento de procesos completos (priorizar flujos de trabajo con alto volumen), en vez de añadir la IA a esos procesos ya existentes. Esto lleva al cuarto pilar: replantear la colaboración entre personas e IA.
Este pilar significa que los miembros de los equipos en la organización han de centrarse en el juicio crítico, la creatividad, la supervisión y la capacidad de resolución de problemas, al igual que han de crearse equipos como Seguridad de IA o IA integrada al cliente.
Por último, la IA facilita la generación de valor a través de nuevas ofertas, la posibilidad de mejorar la experiencia del cliente (pasar del formato chat a interfaces por voz o contextuales) y abrir nuevas vías de crecimiento, como sería el comercio basado en agentes (que evalúan y hacen transacciones en nombre de empresas y consumidores).
El informe abre la perspectiva sobre el rendimiento que están obteniendo las empresas 'AI-First' y, en el sector de los seguros comerciales, ciertos procesos se han reducido de 28 días a 2,8 horas, mientras que otras empresas nativas en IA han alcanzado los 100 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales en cuestión de meses, frente a los cuatro u ocho años que se necesitaban anteriormente.