El FMI insta a Francia a reducir el gasto público para afrontar los riesgos fiscales

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MADRID, 21 (EUROPA PRESS)


La consolidación fiscal en Francia sigue siendo más lenta de lo previsto y aún está sujeta a riesgos de implementación significativos, a pesar de los avances recientes, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), para el que las medidas encaminadas a elevar la recaudación "no serán suficientes" para cubrir las considerables necesidades de ajuste del país galo, dada la ya elevada carga tributaria, por lo considera "esencial" ajustar las prioridades del elevado gasto público.



Al término de la visita al país del personal del FMI para elaborar el informe anual 'Artículo IV' de Francia, los técnicos de la institución concluyen que la elevada deuda pública y las crecientes presiones sobre el gasto subrayan la necesidad de impulsar el esfuerzo de consolidación, en línea con el Plan Estructural Fiscal a Medio Plazo y las normas de la UE, apuntando que "el próximo ciclo electoral ofrece a Francia la oportunidad de articular una estrategia plurianual creíble y bien definida" para respaldar la consolidación fiscal y liberar el potencial de crecimiento.



En su análisis, la misión del FMI subraya que las perspectivas de crecimiento siguen sujetas a una elevada incertidumbre externa e interna, anticipando que el ritmo de expansión del PIB francés se mantendrá moderado en 2026, desacelerándose al 0,7% desde el 0,9% en 2025, lo que supone una rebaja de dos décimas respecto del pronóstico publicados el pasado mes de abril, debido a que los efectos indirectos de la guerra en Oriente Próximo elevan la inflación y frenan la demanda interna.



A corto plazo, los riesgos para las perspectivas siguen inclinándose a la baja, señala el FMI en relación con el aumento de las tensiones geopolíticas y la posible corrección desordenada del mercado de IA, mientras que, en el ámbito interno, la creciente incertidumbre política ante las elecciones presidenciales del próximo año "podría retrasar aún más la consolidación fiscal y las reformas estructurales previstas".



En este sentido, los técnicos del Fondo considera que "la consolidación fiscal sigue siendo más lenta de lo previsto y aún está sujeta a riesgos de implementación significativos", recordando que el déficit fiscal se redujo al 5,1% del PIB en 2025, por debajo del objetivo inicial, aunque advierten de que el presupuesto de 2026, si bien sigue cumpliendo con las normas de la UE, "no alcanza los planes iniciales", ya que no se pudieron adoptar reformas adicionales por falta de apoyo político suficiente.



De tal modo, afirman que, a pesar de que las autoridades galas mantienen su compromiso de reducir el déficit fiscal por debajo del 3% del PIB para 2029, "sin medidas adicionales, el ritmo actual de ajuste sería insuficiente para cumplir los objetivos del Plan Estructural Fiscal a Medio Plazo (PEFP)", por lo que Francia seguiría bajo el Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) en 2029 y mantendría la deuda elevada, requiriendo de ajustes mayores posteriormente.



A este respecto, el personal del FMI recomienda adoptar una estrategia plurianual claramente definida, basada en medidas fiscales de alta calidad y reformas estructurales con el fin de impulsar el crecimiento y encauzar la deuda hacia una senda descendente firme, subrayando que, para cumplir el compromiso de reducir el déficit fiscal por debajo del 3% del PIB para 2029, sería recomendable un esfuerzo fiscal estructural inicial de alrededor del 0,8% del PIB anual entre 2027 y 2029, que podría suavizarse gradualmente a partir de entonces.



En concreto, si bien medidas de recaudación bien dirigidas pueden contribuir a la consolidación, el FMI considera que "no serán suficientes" para cubrir las considerables necesidades de ajuste de Francia, dada la ya elevada carga tributaria del país, cuya relación ingresos/PIB es una de las más altas de la zona euro y limita el margen para un mayor ajuste basado en los ingresos.



"La magnitud del ajuste a medio plazo necesario hace que depender aún más de los aumentos de impuestos no sea viable ni deseable, dados los riesgos para la confianza empresarial, la competitividad y el crecimiento", apuntan en sus conclusiones.



Por su parte, ya que el gasto público de Francia alcanzó el 57,5% del PIB en 2025, el más alto de la zona euro, consideran que reorientarlo es esencial para crear margen para las nuevas prioridades, al tiempo que se impulsa la consolidación fiscal, ya que el envejecimiento de la población, la defensa, la inversión digital y la transición ecológica ejercerán una mayor presión sobre las finanzas públicas.



En este contexto, los técnicos del FMI defienden que la estrategia de consolidación fiscal se centre en racionalizar el gasto ineficiente y reasignar gasto corriente y social hacia áreas prioritarias, con el apoyo de reformas estructurales ambiciosas y revisiones continuas del gasto.



De este modo, recomiendan adaptar el gasto en salud y educación a las tendencias demográficas cambiantes, racionalizando los recursos existentes, incluyendo copagos sanitarios cuidadosamente diseñados para servicios no esenciales o no urgentes con el objetivo contener las presiones de costes relacionadas con el envejecimiento, al tiempo que se preserva el acceso y la calidad y se protege a los hogares de bajos ingresos y con mayores necesidades.



Asimismo, proponen revisar el sistema de prestaciones por desempleo, ya que siguen siendo relativamente generosas para ciertos grupos, lo que puede debilitar los incentivos para una vida laboral más prolongada, mientras que recomiendan adoptar una estrategia creíble de reforma de las pensiones para restablecer la sostenibilidad a largo plazo del sistema.



"La suspensión de la reforma de 2023 ha reducido el ahorro a corto plazo y ha renovado la incertidumbre en torno a la trayectoria de ajuste del sistema", advierten.




europapress