En condiciones de cumplir su tercer trámite, quedó el proyecto que reconoce y fortalece a las ferias libres como pilar de la alimentación y el desarrollo local, otorgando un marco jurídico integral para ellas. Esto luego que la Sala analizara el texto en particular aprobando gran parte de los cambios introducidos por la Comisión de Economía.
Así las cosas, la iniciativa será conocida ahora por las y los diputados, quienes deberán revisar las modificaciones realizadas en la Cámara Alta.
La propuesta iniciada en mensaje, establece una definición oficial y un marco legal para las ferias libres, formalizando su funcionamiento. De esta forma crea ordenanzas municipales específicas y un Registro Nacional de Ferias Libres con el fin de dar estabilidad a este sector productivo.
En la pasada sesión ordinaria, las y los senadores votaron las indicaciones introducidas por la Comisión de Economía acotando definiciones y procedimientos. Primero se aprobaron las normas que no habían sido objeto de cambios, de manera unánime. Luego se pasó a estudiar el detalle de lo despachado a Sala.
Durante el debate hicieron uso de la palabra, en distintos momentos, los senadores Gustavo Sanhueza, Luz Ebensperger, Manuel José Ossandón, Francisco Chahuán, Claudia Pascual, Rojo Edwards, Loreto Carvajal, Alfonso De Urresti, Tomás de Rementería, José Miguel Insulza, Carmen Gloria Aravena, Juan Antonio Coloma, Daniel Núñez y José García. También intervino el ministro de Economía, Álvaro García.
LO APROBADO
Tras las votaciones, se aprobó que la ley tenga por objeto otorgar reconocimiento jurídico, regular, proteger y fomentar las ferias libres como unidad productiva y/o comercial asociativa, contribuir al desarrollo local, y promover la seguridad alimentaria y nutricional del país, y reconocer y establecer una regulación básica a otros tipos de ferias.
Al respecto se produjo un diálogo sobre el carácter comercial de las ferias y si ellas debían delimitarse a la venta de frutas, verduras y abarrotes surgiendo el concepto de ‘feria persa’ en diversas oportunidades.
También se aprobó que “podrán ser consideradas ferias libres aquellas ubicadas tanto en zonas urbanas como rurales, que cuenten con permisos para la venta de productos alimenticios de origen vegetal o animal en un porcentaje mínimo de entre un 51 y 70%”.
En cuanto a la solicitud para instalar una de estas unidades productivas, se acordó que “podrá ser presentada por el Consejo Participativo Comunal de Ferias, juntas de vecinos, otras organizaciones comunitarias de la comuna, o por al menos veinticinco vecinas o vecinos domiciliados en la unidad vecinal donde se emplazará la feria, mediante la presentación de una petición fundada a la autoridad municipal”.
Respecto a la convivencia con otros locales comerciales, se decidió que “no podrá invocarse como causa única y suficiente para el cierre o modificaciones de las características esencial de las ferias libres, la instalación de supermercados u otra clase de centros comerciales”.
También generó un amplio debate la idea de que aquellos que quisieran obtener un permiso para trabajar en una feria, deban presentar un certificado de antecedentes penales. Aquello se rechazó luego que varias y varios senadores argumentaran que “esta es una forma de discriminación que va en contra de la reinserción laboral”.
Finalmente en cuanto a la integración del citado Consejo, éste estará integrado por “dos representantes del sector no gubernamental, académico y/u organizaciones multilaterales que tengan por objeto promover el desarrollo de las ferias libres y la seguridad alimentaria. Los miembros designados en conformidad a este literal tendrán únicamente derecho a voz y no a voto”.