MADRID 14 Ene. (EUROPA PRESS) -
Irán niega que haya una revolución en marcha contra las autoridades de la República Islámica y asegura que las protestas son menos masivas que las registradas en 2022 tras la muerte de la joven kurda Mahsa Amini, fallecida mientras estaba en custodia policial tras ser detenida por la 'policÃa de la moral', aunque sà afirma que son más violentas por la infiltración de grupos extranjeros.
Fuentes oficiales insisten en que lejos de producirse una revolución contra las autoridades de Teherán, se está viviendo un intento de golpe de Estado que tiene por detrás la mano de Israel y Estados Unidos.
Después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, haya alentado las protestas y asegurado que "la ayuda va en camino", sin especificar que tipo de asistencia está enviando Washington, de lado iranà consideran que la violencia en las calles lleva el sello de grupos extranjeros infiltrados que, según Teherán, han distribuido armamento entre grupos violentos para elevar el peaje de muertos que justifique un ataque estadounidense.
Irán aduce los ataques de Estados Unidos contra centros nucleares en el paÃs, caso de Isfahán, Natanz y Fordo, que fueron el epÃlogo de la ofensiva de Israel que se prolongó durante dÃas contra instalaciones nucleares, militares y zonas residenciales, que tuvieron la respuesta de Teherán.
Según Teherán, las manifestaciones que se viven ahora vienen a ser, meses después, una continuación de esa crisis, que usa elementos internos iranÃes y el descontento general con la crisis económica y la devaluación de la divisa para promover un cambio de régimen en el paÃs centroasiático.
A este respecto, desde el régimen teocrático alejan el peligro de descomposición por culpa de estas movilizaciones y confÃan en el apoyo de la población iranÃ, pero insisten en que la amenaza sigue latente toda vez Trump sigue poniendo a Irán en el punto de mira y presionando, sin descartar la opción de un ataque militar.
SIN BALANCE DE MUERTOS OFICIAL
Las autoridades de la República Islámica no han dado por el momento un balance oficial de los muertos en las protestas, y se limitan a señalar que 150 efectivos de seguridad han sido asesinados por manifestantes violentos. Estos contarÃa con armamento traÃdo desde fuera de Irán y estarÃa promoviendo una espiral sangrienta para dar paso a una intervención extranjera, sostienen las fuentes oficiales, que confirman la detención de dos agentes de Inteligencia de terceros paÃses que no identifican.
Teherán sà considera que se registran niveles de violencia sin precedentes con respecto a las distintas olas de protestas que han sacudido el paÃs en las últimas décadas, pero rechazan que el grado de movilización ciudadana llegue a los niveles de 2022, con las protestas masivas por la muerte tras ser detenida de Mahsa Amini.
La versión oficial es que las manifestaciones no están masivamente extendidas en Irán y se concentran en un número limitado de ciudades y provincias, que no superan el nivel de movilización de anteriores marchas como el Movimiento Verde cuando la ciudadanÃa iranà defendió las libertades civiles tras la llegada a la Presidencia del ultraconservador Mahmud Ahmadineyad en 2009.
Por contra, organizaciones con sede fuera de Irán como Human Rights Activists (HRANA) apuntan a movilizaciones masivas y denuncian que al menos 1.850 personas, incluyendo nueve niños, han muerto en la represión violenta de las manifestaciones por parte de las fuerzas de seguridad de Irán, con más de 16.700 detenidos en el marco de las protestas.