Diagnóstico tardío en salud mental: confusión entre bipolaridad y TDAH puede retrasar tratamiento por años en Chile

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La dificultad para distinguir entre el Trastorno Bipolar y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) continúa siendo uno de los principales desafíos en salud mental, con consecuencias que pueden extenderse por años. La similitud de síntomas como impulsividad, inatención e inestabilidad emocional puede llevar a diagnósticos erróneos o tardíos, afectando tanto a quienes viven con estas condiciones como a su entorno cercano.


“Quedarse con la foto del momento en una sola entrevista puede conducir a errores. Los clínicos no buscamos rapidez, buscamos certeza”, advierte el doctor Pedro Lucero, jefe del Servicio de Psiquiatría Adulto del Hospital Clínico San Borja Arriarán.


El especialista explica que, aunque ambas patologías pueden compartir manifestaciones, su origen y evolución son distintos. El trastorno bipolar corresponde a una enfermedad crónica y episódica, que suele manifestarse en la adultez mediante cambios marcados en el estado de ánimo. En contraste, el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo presente desde la infancia y de carácter persistente.


“La historia clínica y del desarrollo del paciente es clave para hacer la diferencia. El TDAH puede confundirse con una hipomanía o incluso coexistir con un trastorno bipolar”, señala Lucero.


La evidencia respalda esta complejidad diagnóstica. Se estima que entre un 15% y un 17% de los pacientes con trastorno bipolar también presentan TDAH, lo que aumenta el riesgo de confusión clínica y dificulta el abordaje terapéutico.


“El manejo farmacológico es completamente distinto. Un tratamiento inadecuado puede inducir episodios de manía o agravar la enfermedad”, advierte el especialista.


Impacto creciente en Chile


El desafío diagnóstico se da en un contexto donde la salud mental se ha posicionado como una de las principales preocupaciones del país. Según el estudio Monitor de Servicios de Salud de Ipsos (2024), un 69% de las personas la identifica como el principal problema de salud en Chile.


A esto se suma el impacto en el ámbito laboral. Los trastornos mentales lideran el ausentismo, concentrando cerca del 33% de las licencias médicas emitidas, lo que genera presión sobre el sistema de salud y efectos económicos relevantes.


Frente a este escenario, los expertos coinciden en que la detección oportuna es clave. Un diagnóstico tardío no sólo agrava el curso de la enfermedad, sino que también reduce la efectividad de los tratamientos a largo plazo.


“Así como existe mayor conciencia sobre la salud cardiovascular, es fundamental avanzar en la comprensión de la salud mental. Detectar a tiempo puede cambiar completamente el pronóstico de una persona”, concluye el doctor Lucero.

europapress