La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación ha financiado un proyecto de investigación que ha permitido obtener un tipo de trigo con más tolerancia a la sequía y bajo contenido en gliadina, una de las proteínas del gluten.
Este trabajo, impulsado por un equipo de investigación del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC de Córdoba y la Universidad de Cartago (Túnez), demuestra "la estabilidad de los ajustes genéticos y su potencial para ser utilizados en cultivos más resistentes".
Según ha especificado la Junta en una nota, el estudio aborda un "desafío global relacionado con la salud y la agricultura en torno al trigo", un cereal que proporciona energía y nutrientes, pero en el que sus proteínas, especialmente las gliadinas, son las responsables de enfermedades como la celiaquía y otras patologías asociadas al gluten, como alergias y sensibilidad no celíaca al trigo.
En este sentido, el Ejecutivo andaluz ha explicado que la única solución para estos enfermos es una dieta estricta exenta de este compuesto. Para contrarrestar este problema, los investigadores han utilizado herramientas biotecnológicas para reducir el contenido de gliadina en el trigo, creando líneas de cultivo con bajo contenido de gluten.
Además, en el artículo 'Assessing drought stress response in low-gliadin wheat developed via RNAi and Crispr/Cas' de la revista Plant Stress, evalúan cómo estas modificaciones afectan a la respuesta de las plantas ante el estrés hídrico, un desafío creciente debido al cambio climático.
A su juicio, el objetivo es reconocer qué genes son los que intervienen en el desarrollo de la planta con estas condiciones de sequía.
"Este estudio ha comparado las respuestas de genotipos obtenidos con técnicas avanzadas de mejora genética frente a variedades convencionales de trigo en las mismas situaciones. Los resultados apuntan hacia la obtención de cultivos más resistentes al estrés hídrico, sin comprometer la calidad del grano o la seguridad alimentaria para los afectados por enfermedades relacionadas con el gluten", ha indicado la investigadora del IAS-CSIC Miriam Marín, autora del artículo.
Las herramientas en las que los investigadores han basado sus ensayos se conocen como ARN de interferencia y Crispr/Cas. El Gobierno andaluz ha detallado que el ARN de interferencia (ARNi) es una técnica que se utiliza para 'apagar' o reducir la actividad de un gen específico.
Es decir, no se trata de cambiar ningún gen, sino de bloquear su acción, impidiendo que se exprese o produzca una proteína. "Sería como usar un interruptor que apaga una luz, el gen, pero sin tocar el cable de electricidad, el ADN. En el caso del trigo, el ARNi se utiliza para reducir la producción de gliadina, una proteína del gluten que causa problemas en personas con celiaquía o sensibilidad al gluten", ha añadido la investigadora.
Por su parte, Crispr/Cas se utiliza para hacer cambios permanentes en el genoma, como por ejemplo, eliminar los genes responsables de producir gliadinas, creando una nueva variedad de trigo con bajo contenido de gluten.
ESTRÉS HÍDRICO
Los investigadores iniciaron sus ensayos con distintas variedades de trigo, incluidas las obtenidas con estas herramientas. Bajo estrés hídrico se activaron genes que ayudan a las plantas a protegerse y adaptarse.
Entre ellos, CAT y GPX, antioxidantes que eliminan los radicales libres y protegen las células del daño, P5CR, que participa en la producción de prolina, un aminoácido que ayuda a retener agua y estabilizar proteínas, y GolS1, involucrado en la síntesis de azúcares solubles que funcionan como reservas de energía y protectores frente al estrés.
Las plantas modificadas con ARN de interferencia o CRISPR/Cas mostraron cambios más equilibrados en estos genes evitando respuestas extremas y ayudando a mantener mejor el crecimiento, la fertilidad y la estructura de las hojas.
"Esto indica que ajustar la actividad de ciertos genes puede preparar a las plantas para resistir la sequía de forma más efectiva", ha señalado Marín.
En paralelo, evaluaron el contenido de gliadinas. Mientras que en las plantas normales aumentaba con la sequía, el cambio era más controlado en las modificadas, manteniendo niveles muy bajos, incluso bajo estrés.
De este modo, el equipo plantea investigar más a fondo los mecanismos que conectan la regulación de las proteínas con la activación de la respuesta a la sequía, así como evaluar estas líneas en condiciones de campo para confirmar su rendimiento, calidad del grano y comportamiento frente a diferentes tipos de cambio ambiental.
Los resultados obtenidos mediante técnicas genéticas abren nuevas vías para la elaboración de productos sin gluten a partir del mismo cultivo.