El Consejo Global sobre Desigualdad, Sida y Pandemias ha publicado una investigación que destaca la necesidad de abordar la desigualdad, y no centrarse solo en la capacidad técnica, para poder dar una mejor respuesta y contar con una preparación eficaz ante futuras pandemias.
La investigación, publicada en 'New England Journal of Medicine', llama a replantear la forma de preparación ante pandemias, teniendo en cuenta que muchos de los países que obtienen las mejores puntuaciones en las medidas convencionales, basadas en capacidades técnicas como laboratorios, cadena de suministro o capacidad de respuesta ante emergencias, han experimentado algunas de las tasas más altas de infección y mortalidad durante las pandemias de Covid-19 y sida.
Países como Estados Unidos o el Reino Unido han liderado las listas oficiales de preparación, pero los resultados de la investigación no muestran ninguna relación entre estas concepciones tradicionales de preparación y el éxito en la práctica. Por ello, insiste en que las políticas que solo garantizan la capacidad técnica no son suficientes.
Al mismo tiempo, la desigualdad se sitúa como el predictor más claro del desempeño de un país ante una pandemia, y los países más desiguales responden con menos éxito que sus pares más equitativos.
PROPUESTAS DE ACCIÓN
En este contexto, los expertos han planteado cuatro acciones probadas, prácticas y asequibles que pueden poner en marcha los países para abordar las desigualdades que impulsan el riesgo de pandemia y responder con mayor eficacia al VIH, la tuberculosis, el ébola y otras pandemias.
En primer lugar, han instado a reforzar la protección social durante los brotes mediante medidas como la baja por enfermedad remunerada, las transferencias monetarias y las ayudas por desempleo, para que nadie tenga que elegir entre seguir las recomendaciones sanitarias y alimentar a su familia, junto con una inversión a largo plazo en vivienda, educación y empleo seguro para generar resiliencia antes de la próxima crisis.
Además, han instado a establecer una planificación multisectorial que involucre a los ministerios de finanzas, trabajo y educación, e integre a las organizaciones comunitarias en la respuesta, aprovechando las valiosas lecciones aprendidas durante la pandemia del sida.
Como tercera propuesta, han llamado a implementar un mecanismo de suspensión de la deuda para los países que se enfrentan a emergencias, la liberación automática de financiación internacional de emergencia cuando se declara una pandemia y la ampliación de los préstamos para pandemias para que todos los países tengan los medios para responder.
Por último, han destacado la importancia de compartir los hallazgos en ciencia y, en este sentido, han aconsejado conceder licencias abiertas para la investigación financiada con fondos públicos, un fondo de premios mundial que recompense a los innovadores al tiempo que permita la producción de medicamentos y vacunas en cualquier lugar, y la ampliación de la fabricación regional de los tratamientos y vacunas necesarios para detener las pandemias actuales y futuras.
"Durante décadas, el mundo juzgó qué tan preparado estaba un país para una pandemia contando sus laboratorios, reservas y planes de respuesta", ha señalado el Premio Nobel de Economía y copresidente del Consejo Global Joseph Stiglitz, para añadir que, como demuestra esta investigación, "no es suficiente".
"La alta desigualdad económica puede dejar incluso a naciones ricas y bien equipadas peligrosamente expuestas. La buena noticia es que la desigualdad no es inevitable: es el resultado de decisiones políticas, y sabemos cómo cambiarlas. Reducir la desigualdad es ahora una de las inversiones más inteligentes que cualquier gobierno puede hacer", ha resaltado.