​Marcel: “será importante articular la transición desde medidas generales de contención de la crisis a medidas más focalizadas”

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“Para 2021 se prevé que la recuperación continúe, apoyada por los avances del proceso de vacunación, entre otros. Combinado con una baja base de comparación, se proyecta una expansión de la actividad de entre 5,5% y 6,5%, rango hacia el cual han ido convergiendo diversos analistas”, consignó el presidente del Banco Central, Mario Marcel, en su presentación con motivo de la conferencia online de la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas AG (ASIMET).

La autoridad monetaria señaló que “la recuperación de la demanda estaría liderada por el consumo privado, combinando el efecto de mejores perspectivas para los ingresos, recuperación del mercado del trabajo, uso de ahorros acumulados durante 2020 (sumada al retiro de ahorros previsionales) y reducción de restricciones al consumo de servicios.”

Apuntó, además, que “la inversión tendrá una recuperación más lenta, dada la mayor fragilidad e incertidumbre de las empresas tras la crisis. El avance de grandes proyectos privados en minería, energía e infraestructura pública serán claves para recuperar cifras positivas para la inversión en 2021.”

De acuerdo a Marcel, las condiciones externas se prevén más expansivas, pues a las favorables condiciones en mercados financieros se ha ido sumando el dinamismo de China y de otras grandes economías que liderarán la recuperación, y el aumento en el precio del cobre. “Las políticas macroeconómicas continuarán siendo expansivas, tanto en el ámbito fiscal como monetario, pero deberán adecuar su diseño a las necesidades de la recuperación”, sostuvo, acotando que “un elemento clave en este sentido será cómo los apoyos en materia de reducción de riesgos y aportes de liquidez, contribuirán a generar un flujo de crédito que le permita a las empresas distribuir su carga financiera en línea con la evolución de sus ingresos.”


Desafíos

El titular del ente emisor, manifestó que “por un lado, se mantendrán riesgos relevantes ligados a la evolución de la pandemia y la economía en distintos países. Esto, debido a que la sincronía observada en las etapas iniciales de la crisis no necesariamente se repetirá en la salida de la misma. Por otro, esta crisis dejará importantes heridas en los agentes económicos, sectores y mercados que tardarán en cicatrizar. Esto se expresa en el deterioro de los balances de empresas y hogares, el significativo rezago de los sectores más afectados por el distanciamiento social, la vulnerabilidad de cadenas logísticas y el deterioro del mercado del trabajo.”

Por último, apuntó, “esta crisis también puede influir sobre el potencial de crecimiento de la economía en el largo plazo. Mientras la sustancial caída de la inversión y el aumento de costos de operación y transacción pueden incidir negativamente sobre éste, otros, como la digitalización, pueden hacerlo positivamente.”

En este escenario, indicó que “las políticas públicas continuarán jugando un papel crucial en la fase de recuperación de la economía. Más allá de su impulso cuantitativo, será importante articular la transición desde medidas generales de contención de la crisis a medidas más focalizadas que faciliten la adecuación de la economía. Aunque parte importante de estas políticas recaen en el ámbito legislativo y de gobierno, el Banco Central también puede contribuir a una recuperación robusta y sostenible de la economía.”

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