​Por qué NO

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Gonzalo jimenez

La impresentable reaparición pública de Ponce en Wall Street, en el toque de campana para dar arranque a las operaciones de SQM en el mayor mercado del mundo. Ese mismo donde es reconocida la mano dura contra los llamados delitos de cuello y corbata pero que, esta vez, avaló la presencia de un sonriente ex controlador que, en los hechos, sigue demostrando su condición de verdadero dueño de la minera no metálica, la de las cuestionadas sociedades cascada.

En su círculo cercano reconocían que estaba feliz con la instancia que lo traería de vuelta a las primeras planas, luego de tres años ausente de actos públicos. “Recibió la invitación y dijo ‘¿por qué no?’. Y fue. No tiene mayor morbo”, afirmaban quienes conocen a Ponce Lerou a La Tercera. ¿Cómo no tomar la oportunidad de volver, desafiante, tras un proceso judicial cerrado a inicios de año con un acuerdo de conciliación entre SQM y Corfo, el mismo que parecía hacer borrón y cuenta nueva de su inaceptable participación en el financiamiento irregular de la política chilena?

Y aunque Ponce dejó de ser controlador oficialmente y tampoco tuvo opción de acceder a un cargo como asesor de SQM, en rigor nos dijo el miércoles, desde Wall Street, que nunca dejó de ser el poder en las sombras. De paso, nos recordó que el contrato con Corfo constituyó una suerte de prueba de la blancura, un certificado de condonación de su deuda con los buenos negocios y la buena política.

Como contexto netamente económico, en los primeros seis meses de este año, el valor de los envíos de litio creció 45% como consecuencia del alza en el precio del mineral, del que Chile exportó US$486 millones entre enero y junio. Una inmejorable noticia para SQM, que lidera las ventas junto con la estadounidense Albemarle. Junio, además, marcó el segundo mejor mes de la historia en las ventas del litio con US$99 millones, sólo superado por los US$107 de abril.

¿Por qué no? se habría preguntado Ponce al recibir la invitación para la campanada, en su condición de principal accionista de SQM. Las respuestas a ese cuestionamiento, a estas alturas inválido para los hechos consumados, son múltiples. Respondo aquí con otra pregunta, ¿era necesario darse ese gustito?