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Luis Riveros |
La mayoría pensábamos que la guerra fría era cosa sólo de la historia y que sus secuelas, mayormente ideológicas, ya no se constituirían en amenaza para la paz global y la vida humana
Surgió como producto de inquietudes compartidas por quienes, aunque profesando distintas apreciaciones políticas y trayectorias de desempeño público y privado, han sentido la necesidad de expresar sus preocupaciones con relación al diseño y ejecución del trabajo de redacción de una propuesta de nueva Constitución para Chile
A raíz de un controvertido artículo periodístico, se ha generado discusión acerca de la movilidad social originada en el desempeño de la educación pública. Por cierto, eran años en que las instituciones de educación pública constituían la columna vertebral del sistema educativo nacional.
En la década de los sesenta se repetían con facilidad los slogans dirigidos a la expropiación y nacionalización de los recursos básicos. Eran años y realidades dominadas por las restricciones al comercio exterior, como una forma de promover la industrialización y el desarrollo, según se creía.
El país vive un momento en que decisivas condiciones afectarán el comportamiento colectivo. Ahogadas muchas manifestaciones por la pausa estival, subsisten serias inquietudes e interrogantes que no se despejan con solvencia en el ámbito de las señales políticas.
La protesta continúa esgrimiéndose como la amenaza potencial mayor contra el nuevo gobierno, así como lo fue para el gobierno saliente. Protesta que acude a la calle casi como un rito simbólico de disconformidad pacífica con lo que acontece
Existe una notoria separación entre las promesas que se sostienen a nivel de la discusión política, y la factibilidad real de las mismas en materia de su financiamiento.
Se ha reseñado con insistencia, a lo largo de todos estos últimos años, que la principal debilidad presente en nuestra sociedad radica en las fallas de la educación. Poco, casi nada, se ha dicho sobre esto en los recientes debates políticos y en los anuncios de las nuevas autoridades.
El comienzo del nuevo año requiere evaluar el camino recorrido recientemente, y un pensamiento sobre los avatares que nos esperan en el período que comienza. Sobre lo primero, quedan sensaciones mezcladas sobre la marcha el país y lo que ello implica para cada uno de nosotros.
El país ha tomado democráticamente una decisión sobre la nueva administración de gobierno para los próximos 4 años. Lo que ahora corresponde es mirar hacia el futuro, y asegurar que los múltiples obstáculos que se harán presente se puedan sortear con el mayor de los éxitos por parte de la nueva administración.