Luis Riveros



Luis Riveros

Sin lugar a dudas un tema central en los actuales debates presidenciales es el referente al sistema de pensiones. Sabemos muy bien que en esta materia el país presenta un déficit significativo de decisiones necesarias para corregir y mejorar los resultados que se han estado observando.

El país enfrenta una decisión política muy trascendental que ocurrirá a través de la confrontación de dos visiones polares de nuestros problemas y de las alternativas para enfrentarlos.

Ciertamente los resultados electorales del domingo último fueron sorprendentes en bajo variadas consideraciones. En primer lugar, porque mostraron que las encuestas (las más renombradas, por cierto) mostraron con realismo el marco de resultados obtenidos a nivel de la elección presidencial.

El centro político siempre ha sido siempre un factor gravitante y decisivo en el ordenamiento político chileno. Cuando ha fallado, se han cernido crisis institucionales y políticas de gran magnitud.

Sinceramente creo que tenemos que pedir perdón a las generaciones venideras por el lastimoso estado en que estamos entregándoles nuestro país.

La formulación de un programa de gobierno debiese revestir altísima prioridad para una candidatura presidencial. Un programa es lo que permitirá un debate relevante, y establecer los compromisos que se formulen como asimismo los apoyos que se vincularan al realismo y relevancia de sus propuestas 

Existe una tendencia muy marcada por parte del estamento político a subrayar cuestiones esenciales como son la libertad de pensamiento y de enseñanza.

La llamada “celebración” de aquella “explosión” ocurrida el año 2019, hizo bastante mérito para asemejar el escenario de destrucción y vandalismo que se ha repetido insistentemente a lo largo del país desde ese entonces. Por cierto que el llamado “estallido social” del 2019 envolvió varias dimensiones, incluyendo un estallido político, uno de tipo moral, y uno puramente social.

El país ha presenciado la confrontación de los candidatos presidenciales en sendos foro ampliamente difundidos. Por supuesto, la idea es digna de encomio, puesto que la ciudadanía debe enterarse de las propuestas que envuelven las distintas opciones y de las diferencias establecidas entre los candidatos y sus ideas.

El término negacionismo, y su asociado: el de negacionista, se refiere a las doctrinas o posiciones que niegan algún hecho o proceso importante que está generalmente aceptado. Se trata de hechos o casos históricos o científicos, cuya consideración ha de basarse en el previo establecimiento de una “verdad” que sea en gran medida irrefutable. Por ello, se considera al negacionismo como el rechazo de un hecho histórico o de una evidencia que está documentada, probada más allá de toda duda, como la verdad establecida.