La tasa de desocupación dada a conocer hoy por el Instituto Nacional de Estadísticas llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio, con un alza de 0,8% puntos porcentuales en doce meses. El economista del Instituto Libertad, Gustavo Díaz, señaló que las cifras “confirman que la crisis laboral dejó de ser un problema estacional para convertirse ya en un problema estructural complejo”.
El economista añadió los datos “nos sitúa en los peores niveles desde la pandemia. Pero lo más complejo es que no estamos creando empleo, sino que lo estamos destruyendo”. Los datos del INE indicaron una caída neta del 0,2% en las personas ocupadas en el trimestre mayo-julio, lo que -según Díaz- refleja “demuestra que la economía es incapaz de sostener la oferta laboral”.
El investigador de Libertad añadió que el golpe más severo se lo están llevando los puestos de trabajo de mayor calidad, pues “los asalariados formales en el sector privado se desplomaron un 2,4% en 12 meses. Esto significa que el empleo formal, privado y de mejor calidad está retrocediendo fuertemente y obliga a las familias a refugiarse en una informalidad que sigue creciendo y que ya escaló al 26,5%”.