​Transformación digital de la salud en Chile

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Alfredo barriga 2

Chile ha avanzado significativamente en la digitalización de su sistema de salud. Existen registros electrónicos, sistemas de información, plataformas institucionales y una creciente disponibilidad de datos. Sin embargo, la existencia de múltiples sistemas digitales no significa todavía que exista un ecosistema digital de salud integrado. 


Durante las últimas décadas, el desafío fue fundamentalmente digitalizar procesos que antes se realizaban en papel. El desafío de la próxima etapa es diferente: lograr que personas, instituciones, procesos, sistemas, datos y tecnologías puedan interactuar como parte de un ecosistema coherente, seguro y orientado a mejorar los resultados sanitarios. 


Esto supone cambiar la forma en que concebimos la transformación digital. No debería tratarse de una sucesión de proyectos tecnológicos independientes, cada uno con sus propias aplicaciones, datos e integraciones. Cada nuevo proyecto debería contribuir a construir capacidades comunes y fortalecer el ecosistema completo. De lo contrario, corremos el riesgo de digitalizar el sistema de salud sin transformarlo realmente.


En esta arquitectura, los datos constituyen una infraestructura estratégica. Pero para que puedan convertirse en información útil y, posteriormente, en conocimiento, necesitan calidad, estándares comunes, interoperabilidad, seguridad y reglas claras sobre quién puede utilizarlos, para qué fines y en qué condiciones. Ello supone construir un catálogo de datos de salud siguiendo las directrices de Dama-DMBOK o de la OCDE. 


El catálogo de datos no es suficiente: se requiere una gobernanza de datos que establezca responsabilidades, estándares, políticas de acceso, mecanismos de protección, trazabilidad y criterios de calidad. Esta gobernanza debe hacerse operativa mediante roles como los Data Owners y Data Stewards, responsables de que los datos tengan un dueño identificable, sean correctamente administrados y puedan ser utilizados de acuerdo con las reglas establecidas. 


La interoperabilidad es otro componente esencial. Pero interoperar no significa simplemente conectar sistemas. Sin gobernanza, una red creciente de conexiones puede multiplicar innecesariamente los puntos y circuitos de intercambio, haciendo el ecosistema más complejo, lento y costoso. Por eso resulta necesario avanzar hacia una arquitectura común.


En este contexto, un Data Lake de Salud puede constituir una pieza estructural de esa arquitectura: una infraestructura común para integrar, catalogar, gobernar y disponibilizar los datos provenientes de los distintos sistemas de origen. Esto permite reducir la proliferación de conexiones punto a punto y facilita que nuevos sistemas puedan incorporarse al ecosistema sin tener que desarrollar múltiples integraciones independientes. El catálogo de datos asociado permitiría, además, conocer qué información existe, dónde se origina, quién responde por ella, qué calidad tiene y en qué condiciones puede utilizarse.


Sobre esta infraestructura podrán desarrollarse nuevas capacidades de analítica avanzada e inteligencia artificial. Pero la IA no debería ser entendida como un proyecto separado, sino como una capacidad que emerge de un ecosistema digital suficientemente maduro. Su finalidad debe ser aumentar las capacidades de profesionales e instituciones, apoyando mejores decisiones clínicas, administrativas y de política sanitaria, siempre con mecanismos de supervisión, trazabilidad y responsabilidad humana.


La transformación tampoco puede depender de que todo el sistema avance simultáneamente. Chile no parte de cero y sus distintas instituciones y procesos presentan diferentes niveles de madurez. Por ello, la hoja de ruta debería comenzar con un levantamiento de lo que ya existe y establecer un marco común de madurez para todo el ecosistema.


A partir de allí, cada institución o proceso debería poder avanzar a su propio ritmo en dimensiones como gobernanza, digitalización de procesos, datos, interoperabilidad, infraestructura, ciberseguridad, analítica e inteligencia artificial y capacidades institucionales. No se trata de que todos avancen simultáneamente, sino de que todos avancen en la misma dirección. Este enfoque permite, además, mostrar resultados concretos del ecosistema completo antes de que todas sus partes hayan alcanzado la madurez final.


La oportunidad para Chile es, por tanto, mucho mayor que digitalizar más procesos o incorporar nuevas tecnologías. Se trata de construir una nueva capacidad estructural del sistema sanitario: un ecosistema digital capaz de integrar sus datos, aprender de ellos, incorporar nuevas tecnologías y mejorar continuamente sus decisiones y servicios. 


La decisión estratégica no es qué plataforma comprar ni qué nuevo sistema implementar. Es decidir si continuaremos construyendo sistemas digitales separados o si comenzaremos a construir un verdadero ecosistema digital de salud para Chile.


Ese es el salto que debemos dar: pasar de una etapa de digitalización del sistema de salud a una etapa de transformación digital de la salud en Chile. 


Alfredo Barriga

Profesor UDP

Autor de “Presente Acelerado: la Sociedad de la Inteligencia Artificial y el urgente rediseño de lo humano”

europapress