​La paradoja de los radiólogos y la economía de la inteligencia artificial

|

Alfredo barriga 2

Durante años, los radiólogos fueron presentados como una de las profesiones más amenazadas por la inteligencia artificial (IA). El razonamiento parecía irrefutable: si una máquina puede analizar imágenes médicas con precisión creciente, la demanda por especialistas humanos debería disminuir.


Sin embargo, la realidad ha seguido un camino distinto. En varios países desarrollados, los sistemas de salud enfrentan hoy escasez de radiólogos precisamente cuando las herramientas de IA alcanzan sus mayores niveles de sofisticación.


La aparente contradicción encierra una lección relevante para empresas, gobiernos y universidades que intentan anticipar los efectos económicos de la automatización.


La visión más extendida sobre la IA asume una relación simple: más tecnología implica menos empleo. Pero la historia económica muestra que los procesos de innovación suelen ser más complejos. En muchos casos, la tecnología no sustituye completamente a los trabajadores; aumenta su productividad. Y cuando la productividad aumenta, también puede hacerlo la demanda por los servicios que esos trabajadores producen.


Eso es precisamente lo que parece estar ocurriendo en radiología. La IA permite procesar imágenes más rápido, detectar anomalías con mayor eficiencia y priorizar casos urgentes. Como consecuencia, los sistemas de salud pueden atender más pacientes y realizar más exámenes. El resultado no es necesariamente una reducción del trabajo humano, sino una expansión de la actividad.


La paradoja es conocida por los economistas desde hace más de un siglo. Cuando una tecnología reduce los costos de una actividad, el consumo de esa actividad suele aumentar. La eficiencia genera nueva demanda.


Este fenómeno tiene implicancias que van mucho más allá de la medicina. También ayuda a comprender por qué la banca digital no eliminó a los ejecutivos financieros, por qué el comercio electrónico no acabó con la logística y por qué las herramientas de IA generativa probablemente no provocarán una desaparición masiva e inmediata de profesionales calificados.


Lo que sí está ocurriendo es una transformación acelerada de las competencias requeridas. El valor se desplaza desde las tareas rutinarias hacia la supervisión, la interpretación, el juicio experto y la toma de decisiones. En otras palabras, la pregunta relevante ya no es qué trabajos puede hacer una máquina, sino qué capacidades humanas se vuelven más valiosas cuando las máquinas pueden hacer más cosas.


Para las empresas, esto implica repensar estrategias de capacitación más que planes de sustitución laboral. Para los gobiernos, exige políticas orientadas a la reconversión de habilidades. Y para las universidades, representa el desafío de formar profesionales capaces de trabajar junto a sistemas inteligentes, no simplemente competir contra ellos.


La experiencia de los radiólogos sugiere que el impacto más profundo de la IA podría no ser la eliminación del trabajo, sino su redefinición. Y esa diferencia es fundamental para quienes deben tomar decisiones sobre productividad, empleo y desarrollo económico en la próxima década.


Alfredo Barriga

Profesor UDP

Autor de “Presente Acelerado: la Sociedad de la Inteligencia Artificial y el Urgente Rediseño d lo humano”

europapress