​Al fin una medición del impacto económico de la IA

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Hace apenas uno o dos años, la IA se consideraba principalmente una herramienta para responder preguntas o agilizar la investigación. Innumerables consultas a través de los rincones más remotos de internet, con demasiadas pestañas abiertas, conllevaban muchos clics, lecturas rápidas y resúmenes, y la IA facilitaba estas tareas. Pero hoy en día, va mucho más allá: desde las aulas hasta los laboratorios científicos, la IA está empezando a funcionar como una verdadera colaboradora, ayudando a las personas a escribir, programar, crear, planificar y resolver problemas de formas totalmente nuevas. Este cambio no se limita a la comodidad o la eficiencia; marca una transformación más profunda en la forma en que se produce el conocimiento, se realiza el trabajo y se crea valor.


Sin embargo, lo que resultaba difícil de conseguir era una forma de medir el impacto económico real de la IA. Para llenar ese vacío, Anthropic, creador de Claude, desarrolló el Índice Económico Anthropic, un recurso que ofrece a los responsables políticos, al público y a las empresas una visión basada en datos sobre dónde y cómo se utiliza la IA en el mundo real, y qué significa esto para la sociedad y la economía global. El índice realiza un seguimiento de los patrones de adopción de la IA —ya sea que las personas la utilicen para colaborar en tareas o delegarlas— y de los patrones de uso en diferentes sectores y regiones geográficas, ofreciendo una visión casi en tiempo real del impacto económico de la IA. Lanzado en febrero de 2025, principalmente en Estados Unidos, se extendió a nivel mundial ese mismo año.


La inteligencia artificial dejó de ser una promesa abstracta para convertirse en un indicador económico observable. El nuevo Anthropic Economic Index ofrece, por primera vez, una radiografía global del uso real de IA generativa en más de 150 países. No mide discursos, mide comportamiento: qué tareas se delegan, qué sectores la adoptan y cómo evoluciona la relación entre humanos y máquinas en el trabajo cotidiano.


Los resultados son elocuentes. La adopción de IA crece casi en proporción directa al ingreso: por cada 1% adicional de PIB per cápita, el uso de IA aumenta 0,7%. Países como Singapur o Canadá muestran niveles de uso muy superiores a su peso demográfico, mientras que economías emergentes avanzan más lento y concentran su uso en tareas técnicas delegadas, como programación o análisis de datos. La brecha digital se está transformando en brecha cognitiva.


¿Y Chile? El índice ubica al país en la posición 55 de 116, con un índice de uso de 0,91 sobre 1. Es decir, Chile utiliza IA casi en línea con lo que cabría esperar según su nivel de desarrollo, pero sin destacarse. No estamos rezagados, pero tampoco lideramos. Somos un país que adopta, no uno que transforma.


Lo interesante es cómo se usa la IA. En economías avanzadas, la IA se integra como colaborador: apoyo en educación, investigación, redacción profesional. En economías de ingreso medio, predomina la delegación de tareas técnicas. Chile aparece justo en esa frontera: un país que podría dar el salto hacia usos más sofisticados, pero que aún no consolida un ecosistema que multiplique su impacto.


La pregunta estratégica es evidente: ¿queremos que la IA sea un atajo productivo o un motor de desarrollo? Si aspiramos a lo segundo, necesitamos tres movimientos simultáneos. Primero, infraestructura digital robusta y universal, porque sin acceso no hay adopción. Segundo, formación docente y reconversión laboral, para que la IA no reemplace capacidades, sino que las expanda. Tercero, políticas públicas que incentiven la experimentación en sectores intensivos en conocimiento.

El índice de Anthropic no es un ranking más. Es un espejo. Y en ese espejo, Chile aparece con potencial, pero sin urgencia. La historia económica muestra que las tecnologías que cambian el mundo no esperan. La IA ya está reconfigurando la productividad global. La pregunta es si Chile quiere ser espectador, usuario o protagonista.


Alfredo Barriga

Profesor UDP

Autor de “Presente Acelerado: la Sociedad de la Inteligencia Artificial y el urgente Rediseño de lo Humano”, publicado en Amazon. 

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