RPM de marzo: shocks de energía y alimentos en la mira del Banco Central

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Banco Central POLI (5)

De acuerdo a la minuta de la Reunión de Política Monetaria (RPM) del pasado 24 de marzo, en la que el Banco Central resolvió matener la tasa de instancia en 4,50%, todos los consejeros estuvieron de acuerdo en que la guerra en Medio Oriente representaba un shock significativo para la economía global y local. Inicialmente, su caracterización era la de un shock de oferta: el precio del petróleo sube, lo que eleva la inflación en el corto plazo. En ese contexto, la respuesta habitual de la política monetaria sugería navegar a través de este aumento transitorio de precios, siempre que su propagación a la inflación subyacente fuera la normal y no se alterara la dinámica de precios


Sin embargo, adviritó el Consejo, "el panorama y la evaluación del shock había ido cambiando a medida que la guerra avanzaba. Ahora existía mucha incertidumbre sobre cuánto duraría el conflicto y cuánto tiempo tomaría normalizar el flujo de comercio a través del estrecho de Ormuz. Incluso si el conflicto disminuyera, los problemas logísticos podrían provocar que el efecto del shock fuera más duradero. Esto obligaba a la política monetaria a considerar el riesgo de una inflación más persistente. Si los shocks de energía y alimentos eran grandes o prolongados, podían tener un traspaso importante a la inflación subyacente y a la formación de precios. De igual manera, debía considerarse el mayor impacto sobre la actividad y la demanda mundial, que podría aliviar parcial o totalmente las presiones inflacionarias de mediano plazo."


En este contexto, todos los consejeros coincidieron en que la implementación de la política monetaria se volvía más compleja. Se podían evaluar escenarios en que el shock externo terminaba afectando a la economía mundial de forma importante y se requería una política monetaria más expansiva. También existían escenarios opuestos, donde prevalecían mayores presiones inflacionarias y la política monetaria debía ser más restrictiva.


Ante esta incertidumbre, el Consejo estimó que la opción más plausible para esta Reunión era mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%. Además, hubo acuerdo en que se debía reevaluar la estrategia monetaria Reunión a Reunión, en función del desarrollo de los acontecimientos y sus efectos sobre la convergencia de la inflación a la meta.


Varios Consejeros señalaron que también era razonable discutir la opción de subir la TPM en 25 puntos base. Algunos Consejeros plantearon que la inflación subiría rápidamente hasta cifras de 4% anual justo tras haber finalizado un período prolongado en que la inflación había estado por sobre la meta. Indicaron que esto podía tener asociados riesgos que afectaran la persistencia del proceso inflacionario más allá de lo contemplado en el escenario central. Un Consejero indicó que un alza preventiva podría contribuir a contener ese escenario de mayor persistencia, pero que podría ser una medida prematura y costosa en un escenario tan incierto como el actual. Otro Consejero manifestó que discutir la opción de subir la TPM debía ser interpretado como una forma de transmitir que, frente a un alza significativa y rápida de la inflación, los riesgos no estaban completamente balanceados. Sin embargo, agregó este Consejero, la opción de mantener la TPM era la coherente con el escenario de incertidumbre que se enfrentaba

europapress