El diésel dejó de ser una variable más en la ecuación logística: su alza y volatilidad están presionando los costos a lo largo de toda la cadena de suministro, obligando a las organizaciones a operar con mayor inteligencia y a apoyarse en tecnología, eficiencia operativa y análisis de datos.
Actualmente, el costo del diésel se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la eficiencia logística. Representa entre un 30% y 40% de los gastos de transporte, lo que hace que cada variación impacte de inmediato en tarifas, distribución y precios finales. A nivel global, el transporte puede concentrar hasta un 40% del costo logístico, y en Chile, el Índice de Costos del Transporte del INE confirma que la dependencia del diésel sigue siendo un factor estructural.
Frente a este escenario, la Ingeniería en Logística adquiere un rol protagónico. Anticiparse ya no es una ventaja, sino una necesidad. Optimizar rutas y cargas puede reducir entre un 10% y un 25% los costos de transporte, mientras que el uso de tecnologías —como TMS, GPS, ERP y analítica— permite monitorear en tiempo real, optimizar recursos y proyectar escenarios en lugar de reaccionar a ellos.
La gestión de inventarios también se vuelve clave. Mejorar los modelos de pronóstico de demanda permite reducir costos de almacenamiento, evitar ineficiencias y resguardar la continuidad operativa en contextos de alta incertidumbre.
En este escenario, la formación en Ingeniería en Logística cobra especial relevancia. Se requieren profesionales capaces de integrar herramientas tecnológicas como SAP ERP y TMS Drivin, junto con una sólida base en análisis de datos y pensamiento crítico.
No basta con operar mejor: el desafío es formar perfiles que comprendan la cadena de suministro en su conjunto, tomen decisiones informadas y se adapten a entornos cambiantes.
Por: Alfredo Ignacio Iturrieta Velarde, jefe disciplinar de Logística del Instituto Profesional IACC