​Pymes, construcción y comercio: los sectores a observar bajo la lupa para 2026 según expertos financieros

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Tras un 2025 marcado por volatilidad económica y ajustes en inversión y liquidez, ORSAN entrega sus perspectivas para 2026 con optimismo cauteloso. Este escenario se sustenta en las proyecciones del último Informe de Política Monetaria (IPoM), que anticipa en 2026 un crecimiento de la economía nacional de hasta 3%, una inflación convergente hacia la meta del 3% y mejores perspectivas de inversión.


“Los indicadores muestran un panorama más estable, pero los riesgos persisten, sobre todo para pymes y sectores sensibles como construcción y comercio”, señala Julia Donoso, Gerente de Riesgo de ORSAN Seguros. “Será un año que exigirá criterios de análisis más rigurosos, evaluación sectorial detallada y un enfoque preventivo frente al riesgo de crédito”.


Riesgo de crédito: Prudencia técnica y análisis transversal

Julia Donoso advierte que 2025 fue un año de transición en riesgo de crédito, con mejoras en la cartera pero con focos de fragilidad en pymes, construcción y comercio. “Se observó la importancia de una gestión activa del riesgo, con monitoreo permanente y ajustes selectivos de límites. El aprendizaje es que la prevención y la disciplina técnica son más efectivas que la reacción frente a eventos adversos”, afirma.


Para 2026, el desafío estará en combinar modelos predictivos de default, análisis sectorial y tecnología, integrando variables regulatorias, ambientales y reputacionales en la evaluación crediticia. “El objetivo no es solo proteger a las empresas, sino también consolidar estándares de crédito responsables que fortalezcan la estabilidad del sistema financiero en general”, añade Donoso.


Financiamiento: Flexibilidad y digitalización como factores clave

Para Gonzalo Aguirre, Gerente General de Financiamiento de ORSAN, 2025 dejó aprendizajes claros sobre cómo las empresas gestionan liquidez e inversión. “Vimos que las compañías priorizan no solo mantener flujo de caja, sino también invertir de manera estratégica. Esto refleja la necesidad de soluciones financieras más integrales y flexibles, donde instrumentos como leasing, factoring y confirming cobran relevancia, apoyados por plataformas digitales que agilizan procesos”, explica.


Agrega que, para 2026, el escenario será más equilibrado pero exigente: “El acceso oportuno a financiamiento, junto con la digitalización de procesos, se perfila como un factor crítico para que las empresas puedan planificar sus inversiones con mayor seguridad. La eficiencia tecnológica permite gestionar riesgos de manera más precisa y reduce tiempos de respuesta en la toma de decisiones financieras”.



Evaluaciones y recaudaciones: Innovación tecnológica como ventaja competitiva

Según Alfredo Doberti, Gerente General ORSAN One, 2025 mostró que la presión financiera sobre las empresas requiere procesos de evaluación y cobro más dinámicos y proactivos. “La anticipación de riesgos y la información oportuna son esenciales para evitar incumplimientos y mejorar la gestión de la cartera”, explica.


De cara a 2026, Doberti proyecta que la automatización, la inteligencia artificial y el análisis de datos en tiempo real serán decisivos para evaluar riesgos y tomar decisiones informadas. “Este enfoque no solo optimiza el control del riesgo, sino que también aporta transparencia y previsibilidad al mercado, fortaleciendo la confianza entre empresas, proveedores y entidades financieras”, señala.


Sector Inmobiliario: Certidumbre económica como motor de inversión y ocupación

Para Juan Octavio Mejías, Gerente General de REALIA, brazo inmobiliario de Orsan, la estabilidad macroeconómica proyectada genera condiciones favorables para el sector inmobiliario. “Con mayor certidumbre, se espera una recuperación de la ocupación en oficinas, locales y bodegas, así como un aumento en la inversión y actividad económica”, indica.


Mejías destaca que la eficiencia en la administración de portafolios y la capacidad de adaptarse a la demanda serán determinantes. “La flexibilidad en negociaciones, la rapidez en decisiones y la oferta de espacios que respondan a nuevos hábitos de trabajo y localización consolidarán el crecimiento del sector durante 2026”, agrega.


En conjunto, las perspectivas para 2026 apuntan a un escenario de mayor estabilidad macroeconómica, pero que exigirá decisiones informadas, disciplina financiera y capacidad de adaptación. Desde el análisis de financiamiento, riesgo de crédito, evaluaciones y mercado inmobiliario, los expertos coinciden en que el crecimiento será gradual y selectivo, marcado por la importancia de la tecnología, la gestión preventiva y una lectura fina de cada sector. En este contexto, la clave estará en anticipar riesgos, aprovechar oportunidades y consolidar estrategias sostenibles en un entorno que, aunque más favorable, seguirá siendo desafiante.

europapress