Sr. Director,
La decisión de la Corte de Apelaciones de Santiago de reabrir la investigación contra el presidente Gabriel Boric -en la causa por malversación de caudales públicos debido a la contratación de un abogado para su defensa- trasciende el ámbito jurÃdico y adquiere relevancia desde la perspectiva de la polÃtica pública. En un contexto de bajo crecimiento, estrechez fiscal y necesidad de recuperar confianzas, este tipo de resoluciones constituye una señal institucional que afecta la percepción de estabilidad, gobernanza y calidad del Estado, factores clave para el funcionamiento de la economÃa.
La contratación de servicios profesionales con recursos públicos, aun cuando haya sido posteriormente revertida, expone debilidades en los mecanismos de control y en los estándares de prudencia administrativa del propio aparato estatal. Esto resulta complejo cuando el gobierno promueve mayores exigencias normativas, de cumplimiento y de responsabilidad al sector privado. Desde la polÃtica pública, la asimetrÃa en los estándares erosiona la legitimidad de las reformas y eleva los costos de credibilidad institucional, con efectos directos sobre la inversión y el riesgo paÃs.
El rechazo al sobreseimiento definitivo y la reafirmación de la independencia judicial refuerzan un principio esencial en toda estrategia de desarrollo: el escrutinio institucional debe ser universal. La confianza económica se construye con coherencia entre normas, prácticas y responsabilidades. Fortalecer la institucionalidad es, por tanto, una condición previa para avanzar en crecimiento, productividad y sostenibilidad fiscal.
Pablo Müller-Ferrés
Director MagÃster en Desarrollo Económico, Social y PolÃticas Públicas
Universidad Autónoma de Chile