Dormir mal no es solo una molestia cotidiana: es un problema de salud que, en gran parte del país, no logra ser diagnosticado a tiempo. En Chile, el acceso a estudios especializados del sueño sigue concentrado en pocas clínicas y grandes ciudades, dejando a miles de personas en regiones sin una evaluación médica oportuna.
La mayoría de las unidades de sueño se ubican en la Región Metropolitana, lo que obliga a pacientes de zonas extremas o rurales a viajar largas distancias, enfrentar listas de espera prolongadas o simplemente desistir del diagnóstico. Como resultado, trastornos como la apnea del sueño, el insomnio crónico o el bruxismo continúan sin tratamiento, normalizándose como cansancio o estrés.
“Hoy, muchas personas en regiones viven años sin saber por qué duermen mal. No porque no exista el problema, sino porque no existe el acceso al diagnóstico”, explica José Marmolejo, CEO de HIS (Health Intelligence Solutions). “El sueño sigue siendo una de las áreas más centralizadas de la medicina en Chile”, agrega.
La falta de diagnóstico oportuno tiene consecuencias directas: mayor riesgo cardiovascular, bajo rendimiento laboral, deterioro cognitivo y un aumento en la demanda futura del sistema de salud. En el sector público, las listas de espera para polisomnografía pueden extenderse entre 8 y 24 meses, profundizando la inequidad territorial.
Frente a este escenario, nuevos modelos de salud digital buscan cerrar la brecha. Soluciones que permiten evaluar el sueño desde el hogar, sin hospitalización ni traslados, están cambiando la forma de acceder al diagnóstico, especialmente en regiones donde no existen especialistas. Este enfoque descentralizado apunta a resolver la mayoría de los casos de forma temprana y derivar solo a los pacientes que realmente requieren exámenes complejos.
Desde HIS señalan que democratizar el diagnóstico del sueño no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que optimiza recursos clínicos y reduce la presión sobre hospitales y especialistas. “Dormir bien no debería depender de dónde se vive. El acceso al diagnóstico donde cada dispositivo va acompañado de evaluación clínica, es el primer paso para tratar un problema que afecta silenciosamente a gran parte de la población”, concluye Marmolejo.