​Desconfinamiento paulatino: Cómo retomar las relaciones personales y el contacto social después de la cuarentena

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Uno de los mayores temores de los chilenos es que el distanciamiento “físico” acabe transformándose en un verdadero desapego social y emocional.

Durante los últimos meses, el “distanciamiento social” ha tomado la definición de un esfuerzo consciente por reducir el contacto cercano entre las personas, con la finalidad de dificultar la propagación del COVID-19. Sin embargo, muchos temen que tanto tiempo confinados pueda pasarles la cuenta una vez que se levanten las restricciones, y que esa distancia no sólo sea física, sino que también emocional.

“La mayoría de las personas se han mantenido por mucho tiempo en sus casas y han dejado de compartir con seres queridos, amigos y familiares, comunicándose solo a través de pantallas, lo que sin duda tiene impacto en nuestras relaciones personales y redefine la forma de mantener los vínculos. Una vez que termine el confinamiento, estaremos obligados a enfrentarnos a un nivel de sociabilización y estilo de vida muy diferentes a la que solíamos conocer”, explica Paula González Collado, fundadora de Enea Coach, empresa especialista en coaching para personas y empresas.

En ese sentido, uno de los mayores miedos es el de “salir nuevamente a la realidad”, en un mundo que para muchos ha quedado “detenido” y donde ciertos hábitos se han modificado, al igual que gustos, estilos de vida, preferencias y afinidades sociales.

“Con la cuarentena, quienes la vivieron en soledad se enfrentaron a ellos mismos y vieron lo bueno y lo malo de cada uno; en otros casos, eso también se extrapoló a los otros, como amigos que se hicieron menos presentes, otros que reaparecieron en nuestra vida de manera virtual. En tanto, quienes vivieron el proceso acompañados, pudieron pasar por quiebres de parejas o roces familiares. Son muchos los cambios y por eso es necesaria una orientación o ayuda para saber cómo volver a nuestro centro, o bien adaptarnos a este nuevo mundo, convertidos en aquel descubrimiento que hicimos durante estos meses”, comenta la experta.

Afortunadamente, existen herramientas que nos pueden ayudar a sobrellevar esta etapa de cambios. El coaching con eneagrama, por ejemplo, es un proceso de autoconocimiento muy útil sobre todo en este período, ya que plantea nueve tipos de personalidad, donde cada uno representa una manera de ver el mundo, y una forma pauteada de actuar, pensar y emocionar.

“Cada tipo está conformado por una pasión y una fijación, donde la primera tiene que ver con la neurosis emocional, mientras que la segunda tiene que ver con la neurosis mental. Ambas mantienen el tipo de personalidad en su lugar, es decir, neurotizado. Entre ellas, se encuentra la ira (1), el orgullo (2), la vanidad (3), la envidia (4), la avaricia (5), el miedo (6), la gula (7), la lujuria (8) y la pereza (9)”, explica Paula González Collado.

Y agrega: “el eneatipo es una estrategia de defensa adoptada en la niñez, que es inconsciente, repetitiva, defensiva, y automática. A través de un trabajo terapéutico y nuestro propio potencial, podemos superar nuestros temores, sanarnos nosotros mismos y reparar las relaciones dañadas tras una experiencia traumática, como por ejemplo, una pandemia”.

En el caso de las parejas que estén enfrentando tiempos complejos, esta herramienta también puede lograr objetivos interesantes una vez iniciado el desconfinamiento paulatino. “Al conocer su eneagrama, ambos podrán empatizar con el tipo de personalidad del otro. En ese sentido, podrán entender por qué actúan y reaccionan de cierta forma ante determinados estímulos y saber cuáles son los talentos que los pueden ayudar a crecer”, cuenta la experta de Enea Coach.

Por otro lado, la especialista asegura que identificar puntos ciegos y saber cómo trabajarlos para evitar conflictos, es clave. “La conciencia del tipo de personalidad, les permitirá relajar las reacciones automáticas y saber dónde se enfrascan en batallas sin sentido. Lo principal en este proceso de adaptabilidad, es aprender a comunicarse desde el corazón, desde la vulnerabilidad y no desde la herida. Así podrán ayudarse mutuamente sin caer en la reactividad”.

Más allá de eso, se espera que los efectos de la cuarentena no sólo se produzcan en las relaciones con los más cercanos, sino que también en el diario vivir al compartir con otras personas en el día a día. Saludar con un beso o un abrazo, sentarse a comer en un restaurant rodeados de gente, comprar un helado de mano a mano, la cercanía en el metro o la fila del supermercado, son rutinas que hoy suenan lejanas y muchos se preguntan cómo será cuando volvamos a las calles y debamos mantener con los demás los dos metros de distancia que recomiendan los expertos.

“Estamos viviendo algo para lo cual ninguno de nosotros estaba preparado y no sabemos hasta cuándo durará. Por eso resulta tan importante trabajar en nosotros mismos, identificar nuestros patrones de personalidad y cómo estos nos pueden definir previamente para enfrentar la realidad, modificar aquellos que nos obstaculizan el avance y potenciar los que nos ayudan. Para ello, primero es indispensable aceptar los cambios y adaptarse al hecho de tener que vivir de forma diferente. Vendrán momentos en que podamos salir a las calles y volverán otros en los que regresaremos al confinamiento”, concluye.