Es impresentable que los iquiqueños se vieran excluidos de una actividad cívica tan importante para dicha comuna como lo es el desfile del 21 de Mayo.
El reciclaje es una actividad cada día más importante al favorecer el retorno de distintos materiales como metales, vidrio, papel, cartón y algunos plásticos al proceso de producción.
Una vez más, el mundo cambió, porque este hecho aterrizó la IA a las personas, la hizo fácil y cercana, comenzó a incidir en los espacios cotidianos y en las distintas industrias, de manera transversal, pero también despertó una vieja discusión: ¿nos van a reemplazar las máquinas?
Desde el año 2010, en Chile, los abogados y abogadas celebran su día el 21 de mayo. Esta fecha no es antojadiza, sino que busca reconocer la profesión de Arturo Prat, quien fue el primer oficial de la Armada en servicio activo que estudió Derecho y se recibió de abogado cuando ya tenía el grado de Capitán de Corbeta.
Lo que estamos presenciando es una consecuencia del cambio abrupto y acelerado del consumo durante el periodo de pandemia, hasta cierto punto, la baja en el consumo es una desaceleración que las empresas viven se esperaba desde el año pasado.
Sabemos que el consumo de estos productos está ampliamente extendido en nuestro país. Por ejemplo, según la encuesta de “Chile saludable”, 8 de cada 10 chilenos prefieren la Stevia, y un 15% la Sucralosa. Sin embargo, se requieren estudios más actualizados de mercado y determinar exactamente en qué cantidades se consumen.
Deben existir regulaciones y políticas que promuevan el reciclaje electrónico y faciliten la creación de infraestructuras adecuadas para la recolección y el procesamiento de estos residuos y también es necesario generar más instancias de educación al respecto.
En este contexto, es necesario hablar de la importancia del rol femenino en la industria tecnológica y por qué se debe trabajar desde los cimientos, para que este proceso sea continuo y visibilizar cambios reales.
De cara a 2023, diversos son los retos que como nación deberemos enfrentar para buscar soluciones a esta gran problemática, generada por el cambio climático y el calentamiento global. En primer lugar, se hace imprescindible establecer una política a nivel país que apunte a crear una mayor conciencia y educación respecto del cuidado y consumo responsable del agua potable en la población.
Lo ocurrido en los últimos días nos muestra la importancia de enfocar esfuerzos en mejorar la calidad en la educación, fortaleciendo políticas públicas como la de Colegios Bicentenarios de Excelencia, y dejando atrás aquellas ideas que visiblemente han fallado, como el sistema de tómbola.
Flexibilidad de horarios y formatos, altos niveles de empleabilidad, y contenidos más cortos y muy orientados al mundo laboral, son características que hoy hacen que 500 mil personas hayan optado por la educación técnico profesional en Chile, siendo la enseñanza online una gran impulsora de este tipo de estudios.
Lo que estamos viendo no es más que la vieja política separada de la realidad del ciudadano promedio.
Avanzar hacia el desarrollo y a una mayor equidad social requiere entender estas diferencias, para ofrecer mejores y diversas alternativas a los estudiantes.
Es urgente crear nuevos buenos líderes y visibilizar a quienes están siendo los constructores de la nueva sociedad desde las aulas, para apoyarles con lo necesario y suficiente.
El marco regulatorio que falta no sólo debe ser para la desalinización, sino que también para el reúso y uso eficiente. En resumen, falta una política de Estado de largo plazo que considere una solución integral según las necesidades de cada región.
La tecnología médica es determinante, si no irreemplazable, para pesquisar la mayoría de las enfermedades que hoy más afligen a la población en Chile, como los distintos tipos de cáncer y las afecciones cardiovasculares.
Al respecto, ONU Mujeres señala que menos del 40% de las mujeres que sufren violencia buscan algún tipo de ayuda. De ahí la importancia de la primera escucha, ya que ésta construye un puente para acompañar, orientar y asesorar a la víctima.
Se debe concientizar a todo nivel que existen distintos tipos de agresión y hay que entender que ninguno es aceptable.
Necesitamos una nueva forma de hacer política, que sea capaz de construir sobre lo que nos une históricamente como chilenos.