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Luis Riveros |
Luce distinto hoy el panorama económico y político en los EE.UU. a pesar de que continúen los esfuerzos mediáticos por mostrar al Presidente como un fracaso y muchos se esmeren por desgastar su imagen. Al parecer el fenómeno Trump ya está sobrepasando a la elite política americana.
Nuevos vientos inundan al Asia, especialmente porque China y Rusia han sido auspiciadores indisimulados de lo que está ocurriendo.
Ecuador y Chile se encuentran más bien en el escenario de una ineficacia gubernamental que causó gran frustración con relación a las ambiciones de transformaciones prometidas pero lastimosamente abandonadas.
Se trata, al mismo tiempo, de una marcha que pondrá en evidencia que la mayor parte de los postulados se reducen a estar en contra de todo lo que se plantee como una forma de corregir las evidentes insuficiencias de las iniciativas impulsadas por al anterior gobierno.
Todo parece haberse puesto en manos de una autoridad que interviene y castiga, dejando poco espacio para una activa cooperación interinstitucional.
Todo parece indicar que una nueva Licitación va en la dirección correcta, ya que la nueva autoridad desea cambiar aspectos de fondo que no habían sido consideradas en el llamado anterior y que constituyen la fuente de un mal funcionamiento del sistema.
El progreso de la sociedad se construye respetando las diferencias, y utilizando la tolerancia, incluso con quienes promueven la intolerancia.
El país no es “reality show” en que se mueven situaciones que se aplauden o repudian para responder solamente a la mirada de un público interesado, aunque sin horizontes en cada temática desarrollada.
No estamos ofreciendo a esos inmigrantes una condición digna, sino que los estamos agregando a la miseria local, con nefastas consecuencias.
Vale la pena dejar de lado los moldes ideológicos y considerar lo beneficioso de las políticas en términos de sus resultados y de las inherentes consecuencias en materia distributiva.