Un mundo sorprendido es lo que ha marcado la reunión de Kim y Moon, los dos presidentes de las Coreas alejadas entre sà desde los años 50. Sorprendió al mundo porque fue una reunión que manifestó la oposición al uso de la fuerza y que implicó que el gobernante del Norte manifestara su voluntad de terminar con las amenazantes instalaciones nucleares desarrolladas en los últimos años.
Sorprendió porque fue mucho más allá del gesto formal, sino que retrató una fraternidad inesperada para quienes gobiernan paÃses enfrentados por años, con ambos mandatarios educados en la lógica de la confrontación. Una distensión que es muy bienvenida en minutos en que el mundo se debate en medio de una oleada de violencia proveniente del Oriente Medio.
También bienvenida porque marca un nuevo logro del término de la Guerra FrÃa y del mayor entendimiento de los pueblos, sumándose asà a los actos trascendentes que fueron la caÃda del muro de BerlÃn y el desaparecimiento de los gobiernos y modelos estilo soviético. Una señal de gran alivio para el mundo entero, que habÃa estado sometido a la amenaza nuclear de Corea del Norte y a la probable respuesta de los EE.UU.
La reunión entre Kim y Moon fue una señal de gran alivio para la población de ambos paÃses, sometidos por décadas a la amenaza y la grave tensión polÃtica. Como ha dicho Bolton, habrá que esperar las acciones que sigan a todas las declaraciones, pero se vienen dÃas de reencuentro sin lugar a dudas. Un efecto que ha sorprendido es el mejor posicionamiento que todo esto ha implicado para el Presidente Trump, que se ve como el impulsor decisivo de este fenómeno que hemos presenciado Pero habrá que esperar los desarrollos.
Esto no implica necesariamente la unificación de las Coreas, marcadas por resultados y estilos de gobierno tan distintos. Si ello fuera el propósito, podrÃa llevar a nuevo y graves conflictos. Nuevos vientos inundan al Asia, especialmente porque China y Rusia han sido auspiciadores indisimulados de lo que está ocurriendo. El mundo propicia este reencuentro como un mejor destino para la humanidad.
Luis A. Riveros
Universidad de Chile