En el primer trimestre del año 2026, la actividad económica cayó 0,5% respecto de igual período del año anterior, de acuerdo al informe Cuentas Nacionales correspondientes al citado cuarto, elaborado por el Banco Central. Este resultado se explicó en gran parte por el comercio exterior, el cual registró una disminución de las exportaciones y un aumento de las importaciones. La demanda interna, en cambio, aumentó 2,1% en línea con el crecimiento del consumo de los hogares y la formación bruta de capital fijo.
El primer trimestre registró el mismo número de días hábiles que el año anterior, con un efecto calendario nulo para el período.
Desde la perspectiva del origen, la disminución del producto interno bruto (PIB) fue incidida, mayormente, por las actividades agropecuario-silvícola y minería. En contraste, destacaron al alza los servicios, en particular los personales.
Descontada la estacionalidad, el PIB exhibió una desaceleración en el primer trimestre, que se explicó principalmente por el desempeño de la minería.
Desde la perspectiva del gasto, el menor PIB fue incidido por el resultado de las exportaciones netas. La demanda interna, en tanto, creció impulsada por el consumo de los hogares y, en menor medida, por la formación bruta de capital fijo (FBCF).
El consumo de los hogares aumentó 2,5%. La principal contribución al resultado fue un mayor consumo de servicios, en particular de salud, transporte y restaurantes y hoteles. Adicionalmente, este resultado se vio incidido positivamente por el gasto en turismo. En menor medida, tanto el gasto en bienes durables como no durables también aportaron positivamente. En el primero, destacaron las compras de alimentos y vestuario y, en el segundo, el gasto en automóviles.
El consumo de gobierno, por su parte, creció 3,0% como consecuencia de un mayor gasto en salud.
La inversión registró un incremento de 0,6% y la FBCF creció 3,2%. Destacó el desempeño de la FBCF en maquinaria y equipo, en línea con un mayor gasto en equipos eléctricos y electrónicos, y de transporte. En cambio, la FBCF en construcción y otras obras decreció, reflejo de una caída en la edificación. Adicionalmente, el período registró una menor acumulación de existencias, las que alcanzaron un ratio anual de -0,2% del PIB.
Respecto del comercio exterior, las exportaciones de bienes y servicios retrocedieron 4,9%, mientras que las importaciones aumentaron 2,0%, ambas con un efecto negativo en la actividad económica.
Las exportaciones de bienes decrecieron como resultado de menores envíos frutícolas y de cobre. Compensaron en parte lo anterior, los envíos industriales de alimentos y químicos. En tanto, las exportaciones de servicios cayeron, incididas principalmente por el gasto en turismo.
Por otro lado, las importaciones de bienes crecieron por mayores internaciones de aparatos eléctricos y electrónicos, de equipos de transporte y de petróleo crudo. Las importaciones de servicios también aumentaron, destacando el gasto en turismo.
Acorde a cifras ajustadas estacionalmente, la desaceleración del PIB del primer trimestre fue incidida por las exportaciones netas y por la FBCF en maquinaria y equipo; el consumo de gobierno, por su parte, compensó parcialmente este resultado.
El ingreso nacional bruto disponible real presentó un crecimiento de 4,3%, resultado que fue mayor al exhibido por el PIB, lo que se explicó por el efecto positivo de los términos de intercambio.
El ahorro bruto total ascendió a 22,5% del PIB en términos nominales, compuesto por una tasa de ahorro nacional de 24,5% del PIB y de un ahorro externo de -1,9% del PIB, correspondiente al superávit en cuenta corriente de la Balanza de Pagos.
La variación del PIB del primer trimestre fue una décima menor respecto al cierre preliminar del Imacec (de -0,3 a -0,5%). Lo anterior se explicó, principalmente, por la actualización de los indicadores de coyuntura.