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Luis Riveros |
Somos todos culpables de esta verdadera aniquilación del futuro. Los ¡niños primero! debe ser más que una frase convincente; debe ser un compromiso nacional a sostener por las próximas décadas.
En vista de los actuales debates, no es impensable que se proponga prohibir la cueca chilena por constituir un acto que simboliza el acoso.
Si la protesta se plantea sobre la base de ideales fáciles de expresar, pero complejos de implementar en forma concreta, llevará a estancar las cosas y no a progresar.
Se debe considerar que la igualdad es parte fundamental de la libertad académica, coartada muchas veces por actitudes sexistas y descalificatorias. Por eso, habría sido de esperar una reacción de conjunto del sistema universitario, con propuestas y decisiones para abordar estas situaciones con políticas permanentes.
Todo indica que es necesaria una reingeniería de los organismos internacionales, para que así cumplan mejor aquella misión para los que fueron originados.
Luce distinto hoy el panorama económico y político en los EE.UU. a pesar de que continúen los esfuerzos mediáticos por mostrar al Presidente como un fracaso y muchos se esmeren por desgastar su imagen. Al parecer el fenómeno Trump ya está sobrepasando a la elite política americana.
Nuevos vientos inundan al Asia, especialmente porque China y Rusia han sido auspiciadores indisimulados de lo que está ocurriendo.
Ecuador y Chile se encuentran más bien en el escenario de una ineficacia gubernamental que causó gran frustración con relación a las ambiciones de transformaciones prometidas pero lastimosamente abandonadas.
Se trata, al mismo tiempo, de una marcha que pondrá en evidencia que la mayor parte de los postulados se reducen a estar en contra de todo lo que se plantee como una forma de corregir las evidentes insuficiencias de las iniciativas impulsadas por al anterior gobierno.
Todo parece haberse puesto en manos de una autoridad que interviene y castiga, dejando poco espacio para una activa cooperación interinstitucional.