|
Germán Pinto |
Las rentas de un bien raíz urbano solo puede provenir su arrendamiento, es decir, cuando el dueño entrega la posibilidad de uso y/o goce a otra persona por un tiempo determinado.
El 4 de septiembre recién pasado será recordado, entre muchos otros aspectos, como el día en que Chile no aprobó un proyecto de constitución, ejercicio democrático inédito en el mundo, porque nunca una iniciativa constitucional había fracasado, es decir, el pueblo dijo que no le gustaba esa “carta magna” que regularía el poder estatal de la forma como estaba establecida.
El proyecto de ley de reforma tributaria que está siendo tramitado en el Congreso tiene el gran objetivo de incrementar en 12 mil millones de dólares la recaudación fiscal, cifra necesaria para financiar las promesas de campaña y las necesidades sociales que se han demandado vehementemente desde octubre de 2019, aunque se ha estimado en 41 mil millones de dólares las sumas necesarias para financiar el nuevo Chile que surgiría de la propuesta de constitución que votaremos el próximo 4 de septiembre. Independientemente una u otra cifra, esta reforma necesita aumentar muchísimo la recaudación fiscal.
Ya lleva poco más de un mes el trámite del proyecto de ley de Reforma Tributaria hacia una Pacto Fiscal por el Desarrollo y la Justicia Social, el que se ha desarrollado con una demora mayor a la esperada, lo cual, sin duda, perjudica el objetivo que prometió cumplir cuando se anunció.
El proyecto de ley de “Reforma Tributaria hacia un pacto fiscal por el desarrollo y la justicia social” que está en tramitación en el Congreso, introduce modificaciones a varios cuerpos legales, siendo la Ley sobre Impuesto a las Ventas y Servicios una de ellas.
Para tal encomiable propósito, el proyecto ha realizado modificaciones a la integración del impuesto de categoría con los impuestos finales, ha creado un nuevo impuesto al patrimonio, un nuevo impuesto a las rentas de capital, modificado el royalty minero, eliminado el beneficio del DFL 2 de 1959 y otras disposiciones que, se espera, puedan contribuir al cometido ya señalado.
El proyecto de ley de Reforma Tributaria hacia un pacto fiscal por el desarrollo y la justicia social busca aumentar la recaudación fiscal entre 10 a 12 mil millones de pesos para poder responder a las demandas sociales, promesas de campaña, anuncios de la cuenta pública del presidente y también para el nuevo Chile que surgirá de aprobarse el proyecto de nueva constitución que estamos todos leyendo afanadamente.
El proyecto de ley de Reforma Tributaria hacia un Pacto Social por el Desarrollo y la Justicia Social que se está tramitando en el Congreso tiene cambios profundos a nuestro sistema tributario, siendo la desintegración del Impuesto a la Renta de Primera Categoría (IRPC) con los impuestos finales lo más trascendental, en mi opinión.
Muchas sorpresas tiene el proyecto de ley de nueva reforma tributaria que comenzó su tramitación legislativa hace unas semanas, siendo una de ellas, la disminución de la tasa del Impuesto a la Renta de Primera Categoría (IRPC) de un 27% a un 25%. Sin duda que representa un interesante estímulo a las inversiones y será un dato relevante para la evaluación de la viabilidad de futuros proyectos.
Por fin pudimos conocer el mensaje presidencial del proyecto de reforma tributaria “hacia un pacto fiscal por el desarrollo y la justifica social”, el cual ha generado muchas expectativas por ser la “madre de todas las reformas”, pues proveerá al Fisco de 12 mil millones de dólares para poder dar respuestas a las demandas sociales y al nuevo Chile que nacerá de la nueva constitución.