Reflexiones sobre la recaudación y la OCDE

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Germu00e1n Pinto


Mucho interés causó el informe de la OCDE sobre la situación tributaria de nuestro país, especialmente por la estimación de la brecha que existe entre el nuestro nivel de recaudación con relación al PIB y el mismo porcentaje que tiene el resto de los países miembros de esa organización.

Un parámetro para evaluar el nivel de recaudación fiscal, es decir, del total que el Estado cobra por tributos, es comparar el porcentaje que éste representa del total del Producto Interno Bruto, que corresponde a todo lo que producen las entidades económicas ubicadas en nuestro territorio en un año, cifra que se ha estimado más o menos en 256 mil millones de dólares para el caso chileno. De esta forma, decir que hemos recaudado 51,2 mil millones de dólares implica que, del PIB, el 20 por ciento fue destinado a cumplir las obligaciones tributarias.

¿Eso es mucho o poco? Para eso existe la OCDE quien nos provee de datos de sus miembros de la misma naturaleza. Es en este apoyo que nos indica que el promedio de los países integrantes equivale a un 33,8% del PIB, lo que implica que estamos bajo un 13%, o sea, que es posible aumentar la tributación interna.

Se ha discutido que estamos comparando peras con manzanas, pues el porcentaje de la OCDE considera la previsión, hecho que en nuestro país no es considerado dado el sistema previsional privado que tenemos. Esto obliga a ajustar el cálculo, tal como lo hizo el estudio que el ex ministro de hacienda Felipe Larraín presentó en el año 2021, indicando que la brecha era menor. En su oportunidad se cuestionó la pertinencia de ese ajuste, señalando que en Chile podíamos “ajustarnos más el cinturón” y proveer al Fisco de mayores recursos para ir en respuesta a las demandas sociales. Sin embargo, el reciente informe del organismo internacional, considerando datos un tanto antiguos en mi opinión, se refirió al ajuste que, aunque relativizó el efecto, redujo la brecha a solo 4,7 puntos, dando la razón al informe del señor Larraín.

Así la situación, resulta preocupante el éxito de las políticas fiscales que se están planeando y conversando respecto a la nueva y ansiada reforma tributaria que está llevando a cabo el ministro Marcel, la cual tiene la ambiciosa meta de aumentar la recaudación en 4 puntos, es decir, proveer al Fisco de entre 10 a 12 mil millones de dólares adicionales.

¿Resulta eficiente tanta comparación y, lo que más me llama la atención, tomar decisiones sobre esos paralelos?

Pese a que ese es el procedimiento “técnico” para administrar las políticas fiscales de los países, creo que hay que mirar con cuidado tanto porcentaje. En primer lugar, porque Chile es un país pobre y ya es tiempo que nos demos cuenta nuestros super ricos son distintos a los que se refiere el señor Piketty quien vive en Francia y es normal ver personas en la calle con mil millones de dólares como saldo promedio en sus cuentas corrientes. Esto es a tal nivel palmario, que en Chile el ingreso per cápita es de US$ 23.131 y el promedio de la OCDE de US$ 42.953.

Es desmañado comparase con economías robustas, con mayor nivel de producción y mayor volumen de población. Es como pretender dejar de levantarse a las 8 AM e imitar a nuestro vecino que lo hace a las 6 AM, en circunstancia que nosotros, por nuestro trabajo, nos acostamos a las 2 de la madrugada y nuestro vecino a las 9 de la noche ya está durmiendo.

En segundo lugar, la estimación de la recaudación como puntos de PIB es solo referencia y no es posible aumentarla por ley como se ha señalado.

No podemos olvidar que la producción total del país depende de si hay inversión, si hay oferta de productos y si hay demanda de ellos. Esta demanda proviene del mercado interno o del externo.

Para nadie es un misterio que estamos con una desaceleración económica que redunda en una baja consistente en las proyecciones de crecimiento, es más, se piensa que vamos a entrar en una recesión, lo que significa que vamos a tener menos producción.

Resulta evidente que no vamos a lograr los niveles de recaudación si el país no crece, pues si aumentamos la recaudación a través del aumento de las tasas en momentos que la economía está decayendo, solo lograremos jibarizar el crecimiento del país a través de una guadaña tributaria que cercenará cualquier repunte económico.

Si a todo esto le incluimos la incertidumbre que han manifestado los agentes económicos privados, tenemos una combinación de factores que solo nos permite concluir que es más provechoso analizar cómo mejoramos la situación interna de nuestro país, que estar preocupados de dos o tres puntos más o menos en la comparación de nuestros paupérrimos índices, con los índices de los miembros de la OCDE.


Prof. Germán R.Pinto Perry

Director Magister en Planificación y Gestión Tributaria

Centro de Investigación y Estudios NRC

Universidad de Santiago