Germán Pinto



Germán Pinto

La tributación aplicable al mayor valor en la enajenación de acciones, derechos sociales, bienes raíces y otros bienes que están indicados en el número 8 del artículo 17 de la Ley sobre Impuestos a la Renta, es sensible a la relación existente entre los que realizan la enajenación y los que adquieren. Si es relacionado, es decir, existe entre ellos alguna vinculación patrimonial o familiar, tienen una tributación determinada que resulta más onerosa que aquella que se aplica si no se constata tal ligazón.

Sin el ánimo de parecer insensible ante la lamentable situación humana que estamos viviendo con esta horrible pandemia, en donde día a día mueren muchas personas en nuestro país y el mundo, me permito distraer la atención y seguir destacando algunos aspectos que me parecen relevantes y positivos que trajo la ley de “Modernización Tributaria” que está vigente desde febrero de este oscuro año 2020.

La dimensión de los problemas demanda soluciones de iguales magnitudes, pues no se aplica en la vida real lo que otrora pregonaba nuestro expresidente don Ramón Barros Luco que decía: “No hay sino dos clases de problemas: los que se resuelven solos y los que no tienen solución”.

Parafraseo a la novela de Erich Maria Remarque para comentar la tributación aplicable al mayor valor en la enajenación de acciones y derechos sociales que terminó consagrándose en la reforma tributaria realizada por la Ley 21.210 de Modernización Tributaria que fue publicada en febrero del presente año.

Quiero partir mi comentario parafraseando esa antiquísima canción que aludía al encuentro con los marcianos, exacerbando la imaginación al presentar un jovial y musical arribo de estos alienígenas. Algo similar pasó, en mi opinión, con el hecho de gravar las operaciones digitales que tango han sido ocupadas en estos meses de cuarentena y que su entrada en vigor se proyectaba para un futuro lejano. Pero es plazo ya se cumplió y comienza su vigencia a contar de hoy lunes 1 de junio.

El Servicio de Impuestos Internos (SII) publicó el 20 de mayo recién pasado la Circular 37 que interpreta las modificaciones a la Ley sobre Impuesto a las Ventas y Servicios que realizó la Ley de Modernización Tributaria, Ley 21.210.


Con el ánimo de distraer un poco la atención en este periodo de cuarentena, traigo a colación un detalle interesante que surge del análisis de la Ley 21.210 de Modernización Tributaria respecto a los nuevos criterios que se aplicarán para el tratamiento de los gastos necesarios para producir la renta.

El Servicio de Impuestos Internos (SII) emitió el día 29 de abril recién pasado la Circular 32 que establece el “tratamiento de gastos y donaciones asociados al brote mundial” del COVID19, definiendo criterios sobre la oportunidad de aceptar como gastos necesarios para producir la renta las erogaciones realizadas para cumplir con las normas generales sobre higiene y seguridad en los lugares de trabajo.

También se entienden, doctrinariamente, como el pago que hace el contribuyente por los servicios públicos inherentes que requiere un bien raíz y que son imprescindibles para poder utilizarlos.Independientemente de su justificación, es un pago que resulta oneroso y cuyo beneficio se diluye por lo silencioso, aunque presente, de las prestaciones municipales por las que se ven beneficiados los moradores de esos inmuebles.La concesión de tal dádiva por parte del Gobierno resultaba atractiva y fue muy consultado por quienes debían cumplir con tal imperativo, sin embargo, el Servicio de Impuestos Internos fue muy discreto en su ejecución, pues no había un vínculo específico o directo para acceder a la modalidad que permitiera acogerse o activar tal beneficio.El contribuyente debía ingresar resignadamente a la página web del Servicio, la cual siempre he considerado poco intuitiva, de la forma que acostumbraba para pagar las contribuciones.

Lo malo de esto es que no tendrán la previsión y provisión de recursos para cumplir sus obligaciones futuras, lo que redundará en la aplicación del viejo adagio de “pan para hoy hambre para mañana”.No es por ser negativo o mal agradecido por las políticas sociales y de ayuda que se están implementando, pero es indudable que éstas constituyen una paradoja, pues por un lado obligan a los contribuyentes a un ahorro forzado para poder tener fondos suficientes para financiar las pensiones en el futuro, lo que genera un esfuerzo hoy para un beneficio en el mañana; y por otro lado nos conceden un alivio en la liquidez, pero un problema en el abril del próximo año, lo que genera un beneficio para hoy, pero un esfuerzo en el mañana.Creo que este último análisis no peca de pesimismo sino es resultado de la perplejidad que provocan las políticas fiscales y que no me queda más que decir: NO ME AYUDE TANTO, COMPADRE… otra vez.Prof. Germán R.Pinto PerryDirector Magíster en Planificación y Gestión TributariaUniversidad de Santiago