Germán Pinto



Germán Pinto

Resulta interesante analizar el tipo de “apoyo” que este partido, otrora baluarte de la clase media y válvula política que permitía morigerar las demandas de la izquierda y que lograba la apertura de la derecha hacia una mayor justicia social, y que hoy día nuevamente se muestra como esa bisagra que permitirá el acercamiento entre la “tributaria de derecha” y la “tributaria de izquierda” (parafraseando al senador Francisco Huenchumilla).

Se logró un acuerdo entre la Democracia Cristiana y el Gobierno, evidenciando que las posiciones antagónicas están atrincheradas en fundamentos ideológicos y no técnicos. Es más, en la misma Democracia Cristiana hay voces disidentes como la del senador Francisco Huenchumilla quien ha dicho expresamente que la disputa en la discusión del proyecto de ley está entre la derecha y la izquierda. Sin embargo, hay que reconocer que el senador ha hecho un esfuerzo y ha adorando su diatriba con términos técnicos, pero que están total y absolutamente equivocados.

Los empresarios necesitan saber qué carga tributaria se aplicará a los esperados proyectos de inversión que se necesitan para reactivar la economía, más aún cuando se ha manifestado que el año 2019 será un año con volatilidades e incertidumbre, motivo por el cual, es justo que ellos pidan que, por lo menos en su país, no les cambien las tasas de impuestos ni, lo más importante, aumentando la complejidad en el sistema tributario.

Me parece una verdadera burla como ciudadano, pues fue la Reforma Tributaria 2014/2016 la que estableció la rebaja de la carga máxima de las personas naturales de un 40% a un 35% vigente en la actualidad, y ahora viene el mismo sector que concibió tal modificación a proponer volver atrás con esa carga tributaria.

Hago un llamado a los parlamentarios a instruirse en la materia y manifestar opiniones con un sustento más allá que la necesidad de llamar la atención a las luces de las cámaras de los periodistas.

Sin duda que la Autoridad quiere lograr una eficiencia en el sistema tributario, pero las herramientas que está anunciando inicialmente, continúan con las enmarañadas disposiciones que pretende corregir.

Este incremento en las discrepancias se debe a la excesiva e innecesaria carga de trabajo que el Servicio aplicó sobre los contribuyentes y que el Colegio de Contadores de Chile A.G. ha manifestado en distintas ocasiones y el SII ha hecho oídos sordos.

Si bien el acopio de información es un criterio sugerido por la OCDE, no es menos cierto que el demandar tanta información solo saturará a los sistemas del organismo fiscalizador de información errada, pues el mismo SII ha permitido que se envíen declaraciones juradas en las fechas predefinidas, pero con la posibilidad de corregirlas posteriormente sin la aplicación de multas.

Las intrincadas normas tributarias solo derivarán en diferencias que someterán a los contribuyentes a innecesarios procesos de fiscalización que no generarán mayor recaudación, sino pérdida de tiempo y la innecesaria y hasta inhumana sobrecarga de trabajo de los fiscalizadores del SII en  interminables procesos de revisión que se verificarán  tras el cierre de la operación renta 2018.

No hubo ningún encuestado que se haya manifestado abiertamente por considerar al artículo 14 ter como un beneficio tributario, sino que lo catalogan como “pan para hoy y hambre para mañana” al sobrevalorar el factor tributario de los contribuyentes.