Cómo Elegir La Opción Correcta

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Juan David Quijano (Columnista)La historia humana está llena de episodios de violencia y desencuentros entre pueblos, naciones o personas que, por diferentes razones e intereses, dejaron de lado la paz y la unidad y se entrelazaron en conflictos que, sin importar quién sea el ganador, siempre generan fracturas o heridas que a veces nunca cierran o demoran años en sanar.


Muchos de estos conflictos tienen que ver con temas políticos, económicos, territoriales, ideológicos o de índole similar y aun cuando es lamentable que ocurran entre distintos pueblos, es aún más triste cuando se dan al interior de una misma nación, cuando los propios connacionales no son capaces de consensuar una visión común, donde se desechen intereses individuales y se exalte verdaderamente el bien común, donde se hable con la verdad y no se empleen hermosas palabras como igualdad, respeto, dignidad, educación, cultura, inclusión y muchas otras más, sólo con la intención de convencer a una parte de la población, pero que quienes las emplean, con sus vidas exhiben lo contrario.


Recordemos que la integridad no sólo tiene que ver con lo que una persona dice o hace en público o frente a la televisión. La integridad se manifiesta en cómo las personas viven en su intimidad, en qué es lo que buscan en la internet o lo que miran en la televisión cuando están solos o cómo viven en sus hogares, cuál es la relación con sus cónyuges y con sus hijos, cuál es el verdadero testimonio que tienen de ellos quienes viven a su alrededor.


En el capítulo 7 del Libro de Mateo, es el propio Señor Jesús, quien nos enseña que nos cuidemos de los falsos profetas, que se visten de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Luego agrega que por sus frutos los conoceremos, ya que no se recogen uvas de los espinos ni higos de los abrojos, porque el árbol malo no puede dar buenos frutos, ni el árbol bueno puede dar malos frutos, y vuelve a recalcar “por sus frutos los conoceréis”.


Por esto es que ad portas de una decisión tan importante, que nos involucra a todos como nación, pidámosle a Dios que nos de discernimiento para escoger la mejor opción para nuestro país, para nuestros hijos y para las generaciones que vendrán, de modo que podamos heredarles un Chile mejor con más respeto y amor a Dios.


El capítulo 33 del Libro de Isaías‬ dice: “El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; este habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio”.


Pidámosle a Dios que enseñe a nuestras familias y a nuestra nación, a caminar en justicia, aborreciendo lo malo y creciendo en amor, que guie nuestros pasos y nos libre de las consecuencias de malas decisiones, que podamos enseñar a nuestros hijos el respeto y el valor del esfuerzo y que al momento de elegir, seamos guiados por su Espíritu para votar por la mejor opción para nuestro país, que vuelva la unidad para habitar realmente en las alturas, teniendo a Cristo como nuestra fortaleza, como nuestra roca de Salvación.



Juan David Quijano