De dulce y agraz

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Luis Riveros (columnista)


El cambio de gabinete realizado el día de ayer contiene mensajes de dulce y de agraz. Por cierto era una medida que se anticipaba, dado que sobre el gabinete saliente pesaba la crítica sobre su débil su manejo político y en lo relativo a seguridad interna. Se ha dicho que el nuevo gabinete ha sido una forma de restaurar la unidad del conglomerado de gobierno, y de solucionar, además el problema que se percibía en Renovación Nacional divida como se observaba en dos sectores en pugna. Posiblemente esta visión no estuvo ausente de las consideraciones tenidas en cuenta para proceder al cambio, pero también deben considerarse otras razones de mucho peso. En primer lugar, se le ha dado un peso político mayor al gabinete, al incorporarse a figuras con peso propio en materia política; posiblemente esta ha sido la razón preponderante para el cambio en Defensa y en Relaciones Exteriores. Con ello, la entrega de los ministerios políticos a la UDI, que muchos ven como mensaje “de agraz”, se ve balanceada por la presencia de dos importantes figuras de RN, así instaurando un cierto equilibrio en el equipo político que rodea al Presidente. En segundo lugar se le ha otorgado al gabinete un tinte de mayor capacidad de diálogo, puesto que entran cuatro personas cuya trayectoria política y su activo rol parlamentario, les han enseñado el valor de la negociación y el entendimiento. Este es, sin duda, un mensaje “de dulce”. El país espera que esto tenga buenos resultados, porque no es posible seguir afrontando el futuro con diálogos parciales y grandes desentendimientos políticos, de los cuales no ha estado ausente el ejercicio de la violencia. La situación que vive el país no permite espacio para que esto siga ocurriendo. Es cierto, el nuevo Ministro del Interior es una persona que se percibe con mayor voluntad de adoptar decisiones duras frente al escenario de desorden que se vive en muchos ámbitos del país. Pero también es cierto, como él mismo lo ha declarado, que el paso primero para enfrentar las protestas y la violencia es el diálogo. En eso tendrá apoyo del resto del Gabinete, y también del país, que ve con preocupación el cómo la violencia muchas veces se constituye en la lógica predominante para afrontar muchos problemas.

El país debe enfrentar una seguidilla de elecciones y pronunciamientos que están, todos ellos, en manos de los partidos políticos y de su andamiaje electoral. Para que estos procesos funcionen adecuadamente, se requiere de un diálogo intenso y una política de acuerdos sobre las bases fundamentales que inspiran a los mismos. No debe olvidarse que el reto primero que enfrenta Chile, sin embargo, tiene que ver con la salida de la actual crisis económica, y con el propósito de que la situación pos pandemia sea exitosa en sus resultados a partir, seguramente, del año 2021. De eso depende la estabilidad social y la credibilidad del país en un difícil escenario político y financiero internacional. Por ello, es crucial que el diálogo que propicie el nuevo equipo de gobierno se centre con mucho énfasis en dos materias relacionadas. Primero, el manejo de la crisis vigente, especialmente en sus consecuencias productivas y sociales, lo cual requerirá seguir en la línea de auxiliar a los más afectados, incluyendo las empresas de todo tamaño de las que depende la mejoría en empleo y salarios. Segundo, la gestión del escenario de mediano y largo plazo, que significa recuperar la inversión y con ello el crecimiento económico, así demandando una estabilidad social y política que no puede arriesgarse. El diseño global para el devenir futuro de nuestra economía está formulado, y es consistente con la visión social que debe prevalecer, los retos significativos que prevalecen en materia de financiamiento fiscal y el desarrollo de la promoción de la inversión que debe ser encabezada por el Estado en alianza con el sector privado. Por eso, una buena noticia es que no se ha tocado aquellos Ministerios que están a cargo de los temas financieros, económicos y, especialmente, la inversión. Eso pronostica una continuidad que debe, eso sí, ser apoyada de manera decisiva a través de la gestión política.

Más allá de las interpretaciones y de las diversas lecturas que ha de tener esta nueva nominación ministerial, es importante subrayar los mensajes principales que emanan de la resolución adoptada. El equipo político tendrá un peso mayor, y las decisiones en este ámbito serán inspiradas en la experiencia de los ex parlamentarios que asumen carteras decisivas. La ratificación del gabinete económico-financiero-social, es también tranquilizador para que así se mantengan las líneas enunciadas sobre la asistencia social y las políticas para la recuperación de la economía chilena. Solo se espera que exista voluntad de diálogo desde todos los partidos, para que el país encauce adecuadamente su futuro y pueda recuperar mucho de lo perdido en medio de esta crisis.


Prof. Luis A. Riveros