Luis Riveros



Luis Riveros

Existen dos grandes males asociados a resultados económicos: inflación y desempleo. Si se revisa la historia económica, ambos fenómenos aparecen como una sombra que afecta agudamente a la población, subyace a muchas protestas y afecta al normal desempeño de las propias variables económicas.

La situación en que ha quedado la caja fiscal, esto es los recursos disponibles del sector público, va mucho más allá de un hecho anecdótico, especialmente considerando la difícil situación que genera para los gastos programados y las necesidades emergentes.

Ha llamado la atención que, a horas de dejar su cargo, el presidente Boric haya hecho un llamado a “recuperar” la FECH. Sin embargo, durante todo su mandato nunca existió una iniciativa concreta para darle forma y tareas al movimiento estudiantil, estimulando la creación de espacios para su contribución en la discusión de políticas e iniciativas.

La ilusión de las familias se enaltece en estos días de marzo, cuando se reanuda el año académico y muchas de ellas celebran el inicio de una carrera por parte de alguno de sus miembros jóvenes. Y es cierto, el progreso y bienestar de las personas está íntimamente ligado a la educación y al cumplimiento de metas como el ingreso a la universidad o el egreso de alguna de ellas.

La universidad se ha desarrollado en el mundo cimentada en dos condiciones sine qua non. Por una parte, la existencia de un sistema que reconozca el seniority académico y, por otra, la participación de la comunidad académica en la definición de las orientaciones estratégicas.

La universidad, entendida desde una perspectiva humanista, es una institución centrada en la dignidad humana, que fomenta la reflexión crítica, la ética y una visión integral del saber por sobre toda especialización fragmentada.

En muchos círculos se cree que la gestión de personas consiste solamente en saber mandar, castigar e introducir medidas amenazantes. Pero hace ya mucho se encontró que las organizaciones responden mejor a una realidad en que el reconocimiento, la transparencia y la buena comunicación de políticas y resultados, constituyen un fuerte estímulo para la productividad.

La acreditación institucional no es un trámite administrativo, sino una señal pública de calidad, consistencia y responsabilidad que una universidad dirige a sus estudiantes y a la sociedad. Por eso, cuando una institución no logra acreditar en primera instancia y luego revierte ese resultado mediante apelaciones, el problema no es jurídico. Es de confianza.


En un pasado que todos queremos olvidar, las universidades chilenas fueron sometidas a una dura intervención, en que los antecedentes académicos eran sustituidos por juicios políticos que daban sustento a decisiones administrativas.  El recuerdo de Federici es inevitable cuando se alude a la arbitrariedad de decisiones inconsultas que a menudo respondían solamente a acomodos políticos, estrategias de poder o simple arbitrariedad.

Se presentó hace pocos días el Informe de Coyuntura que publica la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central.   Se trata de un documento que abarca los temas económicos y sociales que están más vigentes en la agenda académica y de las políticas públicas.   Tiene el valor de incorporar de manera muy destacada el análisis del marco político, el cual resulta indispensable de considerar cuando se proyecta el comportamiento de variables económicas tanto en lo nacional como en lo internacional.