Luis Riveros



Luis Riveros

Se ha manifestado que quienes están a cargo de legislar nunca han atendido adecuadamente los negativos desarrollos observados en la Araucanía. Los mismos se manifiestan actualmente en contingentes civiles bien armados, acciones violentistas de distinta naturaleza y una intensa actividad vinculada a la droga.

Junto con el nuevo año, se revive un debate que los chilenos practicamos cada vez y que se refiere a la aplicación de pruebas de selección para el ingreso a la universidad. El tema es siempre atractivo, y muchos movimientos políticos lo utilizan para reseñar lo adecuado de sus postulados o alentar los postulados que otros llevan como bandera emblemática.

El año que se nos va estuvo marcado por una seguidilla de desarrollos negativos. La historia lo recordará como el año de quiebre en muchas tendencias que se venían dando en la sociedad chilena y que, para bien o para mal, proseguirán una evolución distinta y con resultados aún impredecibles.

Chile figura dentro de los países con mayor tasa de suicidios juveniles en el mundo, una estadística en extremo preocupante y que debiera llamar la atención de la política pública. Es la punta del iceberg de frustraciones y desencuentros que son propios de una sociedad en transición, también de un rango etáreo particularmente sensible a la problemática social y la desadaptación

En toda sociedad civilizada debe existir la compasión, el perdón por faltas graves que algunos de sus miembros han cometido afectando a personas o instituciones, así dislocando severamente el propio funcionamiento del entramado social.

Ya nos ha llegado el tan temido rebrote del COVID19, cumpliéndose así el mismo ritmo que esta infección ha desarrollado en otros países. Con ello se retrocede en una serie de aspectos relativos a la recuperación económica que se venía insinuando en los últimos meses.

Votaron 400 mil personas, de un total de 14 millones de electores. O sea, aproximadamente un 3%, que es precisamente el disminuido porcentaje de aprobación a los políticos que determina la ciudadanía a través las encuestas.

La crisis de representatividad que envuelve al hacer político es uno de los aspectos más delicados y negativos de la actual realidad chilena. Una crisis que se representa por los reclamos de muchos actores en orden a reemplazar ipso facto al Presidente de la República y al Parlamento, como una manera de dar curso a los reclamos sociales sobre estos dos Poderes del Estado.

La figura de don Andrés Bello es clave como ícono de la consolidación de la República de Chile, y como personaje sobresaliente de nuestras letras y ciencias.   Su monumento, frente a la Casa Central de la Universidad de Chile, permanece despiadadamente  ensuciado por quienes seguramente nunca han sabido de quién efectivamente se trata.

Varias veces se ha referido el discurso de don Enrique Mc Iver en el Ateneo de Santiago pronunciado durante los primeros años del siglo XX. Decía el ilustre hombre público que “los chilenos no somos felices”; es decir, a pesar de un mayor progreso y de la sensación de un país que se expandía en forma significativa, había, según él, un sentimiento de pesar y de frustración que era evidente. Y ocurrieron protestas significativas para la época, en Santiago, Valparaíso e Iquique, sólo para mencionar las más importantes, las cuales reflejaban un malestar que a veces no tenía un foco definido y preciso, pero que ponía a la Nación bajo un designio de gran inestabilidad.